miércoles 20/1/21

El sector del vino reclama a Planas ayudas europeas para evitar el "colapso"

Por otra parte, el sector vitivinícola constata ya el efecto "destructivo" del confinamiento
El sector del vino reclama a Planas ayudas europeas para evitar el "colapso"
El sector del vino reclama a Planas ayudas europeas para evitar el "colapso"

La Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) ha reclamado al Gobierno la aprobación de un "presupuesto extraordinario" con medidas de "máxima urgencia" para ayudar al sector ante la magnitud del impacto del coronavirus y evitar "el colapso general ante la inminente nueva cosecha".

Estas ayudas son necesarias para que "miles de viticultores y cientos de bodegas no tengan que abandonar su cosecha o echar el cierre a sus negocios", ha advertido la entidad una carta enviada al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.

El sector exige un "presupuesto extraordinario habilitado a tal efecto por parte de la Unión Europea (...) que pueda ser complementado con fondos nacionales adicionales" para la puesta en marcha de varias actuaciones.

La misiva -difundida este miércoles- recuerda que faltan poco más de cien días para que arranque la vendimia, por lo que la nueva cosecha se sumará a la producción que actualmente se está dejando de comercializar por la caída de ventas -debido sobre todo al cierre de la hostelería- y se "agravará la situación".

Sus propuestas pasan por permitir con carácter voluntario la destilación de crisis para producir desinfectantes con base de alcohol, el almacenamiento privado temporal para aplazar la venta de una parte de la producción y la "cosecha en verde", es decir, recoger la uva antes de que esté madura.

Para esta última medida, han recordado que sería necesario acometer "reformas sustanciales en el actual marco legal".

La OIVE ha pedido que el sector vitivinícola pase a estar incluido dentro del paquete de fondos de la UE destinado a la llamada "reconstrucción", y ha instado al Ejecutivo a "agilizar" la tramitación de la nueva normativa de comercialización "para dar estabilidad y contribuir a la mejora de la calidad de los vinos", ya que el estado de alarma interrumpió los plazos previstos.

EFECTO "DESTRUCTIVO" DEL CONFINAMIENTO

Por otra parte, las medidas de confinamiento está trastocando completamente los canales de distribución del vino, con un efecto "destructivo" irreparable si no se actúa con rapidez, advirtió este jueves la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).

El director general de este organismo con sede en París, el español Pau Roca, que presentó en una rueda de prensa digital los resultados de 2019, cuando se constató una caída de la producción mundial y un ligero aumento del consumo, avanzó tendencias sobre la crisis actual, basadas en comentarios de sus países miembros.

"El confinamiento ha tenido un efecto destructivo irreversible, a menos que se pongan en marcha medidas rápidas de recuperación. Se puede comparar la situación con la que se vivió al final de la Segunda Guerra Mundial", señaló Roca.

El cambio más importante -precisó- se ha detectado en los canales de distribución. En Europa, por ejemplo, el cierre de los establecimientos hosteleros podría acarrear una reducción de las ventas del 35 % en volumen, y pérdidas del 50 % en valor.

En líneas generales, se espera que este año la crisis se produzca un descenso del consumo, una caída de los precios medios y por tanto una disminución en el valor total de las ventas, márgenes y ganancias de las bodegas.

PRINCIPALES CONSUMIDORES AFECTADOS

Roca hizo notar que Estados Unidos y Europa, principales mercados de consumo, se encuentran entre las regiones más afectadas, por lo que aunque se restablezca la fluidez del mercado cuando la economía se recupere, los cambios motivados por la crisis podrían tener carácter permanente.

"El impacto no va a ser igual en todas partes. Los países mediterráneos se verán más afectados que otros por la fuerte presencia del sector turístico, cuya actividad se va a ver muy limitada después del confinamiento", según el director general, que insistió en el gran peso allí del enoturismo y la venta minorista.

Incidió en que pese al aumento de las ventas de vino por internet, eso "no compensará" la caída de las ventas en establecimientos físicos.

Además que aunque algunos países, como China, están reabriendo sus puertos, puntualizó que las perspectivas no son optimistas porque "las economías en recesión no son un mercado prometedor y durante la pandemia los principales consumidores han sido los más afectados".

A corto plazo, el consumo en regiones menos afectadas por le virus podrían ofrecer "un alivio" y garantizar la estabilidad, que es "fundamental".

CAÍDA DE LA PRODUCCIÓN EN 2019

Por lo que respecta a las cifras de 2019, se constató un descenso de la producción global del 12 % con respecto al pico de 2018, hasta 260 millones de hectolitros, lo que significa volver a "niveles medios tras dos años extremadamente volátiles".

Italia (con un 18 %), Francia (16 %) y España (13 %) fueron los principales productores, que aglutinaron casi el 50 %, seguidos a distancia por Estados Unidos (9 %), Argentina, Australia y Chile (5 % cada uno).

El consumo se mantuvo prácticamente estable con una ligera subida del 0,1 %, hasta 244 millones de hectolitros. Cinco países representaron la mitad del total mundial: Estados Unidos (14 %), Francia (11 %), Italia (9 %), Alemania (8 %) y China (7 %). A continuación venían Reino Unido, España, con un 5 % cada uno, y Rusia y Argentina, con un 4 %.

El comercio internacional del vino se mantuvo a buen ritmo en 2019, con un crecimiento del 1,7 % en volumen hasta 105,8 millones de hectolitros, y un aumento del 0,9 % en términos de valor, hasta 31.800 millones de euros.

Italia, España y Francia por este orden representaron el 54 % de la exportación en el mercado global en términos de volumen y, en términos económicos, Francia e Italia lideraron las ventas con 9.800 millones y 6.400 millones, respectivamente. Las exportaciones de España bajaron con respecto a 2018 y quedaron en 2.700 millones.

En paralelo, Alemania y Reino Unido y Estados Unidos, se confirmaron como los principales importadores, con un 38 %.

La OIV calcula que en el hemisferio sur la producción en 2020 caerá en países como Argentina (-10,9 %) y Chile (-12,1 %) por condiciones climáticas), en Australia (-3,9 %) por el efecto de los incendios), así como en Brasil (-1,2 %) y en Nueva Zelanda (-2,5 %). Subirá en Sudáfrica (5,2 %) y más todavía en Uruguay (11,1 %).

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