domingo 7/3/21

El consumo de espumosos de CLM empieza ganar terreno al cava en algunas zonas

Imagen de la cata de vinos espumosos de Castilla-La Mancha organizada por el Gobierno regional en el Palacio de Fuensalida de Toledo, sede de la Presidencia
El consumo de espumosos de CLM empieza ganar terreno al cava en algunas zonas

Los espumosos de Castilla-La Mancha se consumen cada vez más en las celebraciones de Navidad y empiezan a ganar terreno al cava en esta región y la vecina Madrid, donde los productos de Marca de Calidad Diferenciada Cueva son los terceros más demandados en grandes superficies.

Aunque aún no hay cifras oficiales, el consumo de espumosos con marchamo Denominación de Origen La Mancha en el último semestre de 2017 rondará el millón de botellas, prácticamente el doble respecto al mismo periodo del año pasado, mientras que Cueva espera aumentar sus ventas un 15 por ciento y superar ampliamente el millón de unidades.

En el caso de Bodegas Mureda de Valdepeñas (Ciudad Real), que elabora espumosos bajo la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Vinos de la Tierra, el aumento podría situarse en el 70 por ciento, según las previsiones de la empresa vinícola.

Este incremento "natural", según el presidente de la Denominación de Origen La Mancha, Gregorio Martín-Zarco, no se debe al "boicot" de una parte de los consumidores de España a los productos catalanes por el conflicto independentista, sino al aumento de las bodegas que elaboran espumosos, su esfuerzo por conseguir un producto de calidad, su buena relación calidad-precio y la promoción.

"Hace años, en 2004 o 2005, el problema de Cataluña pudo influir, pero entonces no eran muchas las bodegas que producían espumoso, cuya elaboración en la DO se aprobó en 1995", ha subrayado Martín-Zarco, quien ha precisado que las ocho bodegas que empezaron a elaborar este tipo de vino han pasado a 25.

Esta opinión también es compartida por Bodegas Mureda, que considera que el aumento de la cultura del vino de los consumidores, su interés por probar diferentes productos de calidad y las campañas de promoción, han sido determinantes para que los espumosos de Castilla-La Mancha se conviertan en una alternativa al cava.

Por su parte, el presidente de la Marca de Calidad Diferenciada Cueva de Villanueva de Alcardete (Toledo), Domingo Picazo, ha considerado que han sido los independentistas catalanes quienes han "boicoteado" a los productos de otras regiones españolas porque "han hecho del cava su bandera".

De hecho, ha recordado que intentaron entrar en la DO Cava, como hizo alguna zona de Valencia y Extremadura, pero había que elaborar con los varietales propios del Penedés, como es lógico, y no quisimos renunciar a la uva de la variedad Airén", que junto con la Macabeo era la que utilizaban para la elaboración de espumosos que iniciaron en 1987 de forma pionera.

Picazo ha destacado el esfuerzo y la suma de voluntades para conseguir una marca con la que poder llegar al mercado, ante la imposibilidad de conseguir una Denominación de Origen para los espumosos de Castilla-La Mancha, porque entonces sólo había una bodega de las seis actuales, todas ellas en el pequeño municipio de Villanueva de Alcardete, que elaboran bajo el amparo del sello de calidad Cueva, aprobado por la Unión Europea en 2010 y que suman una docena de marcas.

Esta zona, por su altitud, tiene unos vinos blancos con más acidez y, por lo tanto, más apropiados para la elaboración de una amplia gama de espumosos, aunque los más demandados son los brut nature y los reserva, que son los de más calidad y precio más elevado, entre los 7 y 8 euros en el sector de la alimentación.

El método tradicional para la elaboración de los espumosos de Castilla-La Mancha es el mismo que el del champán, ya que fermentan por segunda vez en botella, que se mantiene en crianza en la cueva entre 9 y 30 meses, dependiendo de la figura de calidad a la que pertenecen y al producto que se quiera obtener, aunque en el caso de Cueva la crianza mínima es de 18 meses.

Además de Castilla-La Mancha, en la que se producen estos espumosos, Madrid y Andalucía son las comunidades que más los demandan, mientras que, entre los principales países importadores, destacan los de la Unión Europea, Emiratos Árabes y Japón, aunque no estrictamente en este orden.

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