Castilla-La Mancha cierra 2025 con la inflación congelada en el 2,7% y sin cambios

Castilla-La Mancha cierra 2025 con la inflación congelada en el 2,7% y sin cambios
Castilla-La Mancha cerró 2025 con una inflación del 2,7%, el mismo nivel que en noviembre y dos décimas por debajo de la media nacional. El comportamiento estable del índice contrasta con las fuertes subidas en vivienda y energía, mientras los sindicatos alertan de la pérdida de poder adquisitivo y reclaman subidas salariales más ambiciosas para 2026.

La inflación cerró diciembre en Castilla-La Mancha con una tasa interanual del 2,7%, el mismo dato que en noviembre y dos décimas por debajo del promedio nacional, según las cifras definitivas del Instituto Nacional de Estadística. La contención del índice no ha impedido que los precios continúen presionando a los hogares de la región, algo que los sindicatos han aprovechado para reclamar subidas salariales más ambiciosas, cláusulas de garantía y un incremento del Salario Mínimo Interprofesional durante 2026.

En términos mensuales, el IPC regional aumentó un 0,5%, y en el acumulado del año la subida se sitúa también en el 2,7%, manteniendo el ritmo de los últimos meses. Según los datos oficiales, los grupos que más incrementaron sus precios fueron bebidas alcohólicas y tabaco (+5,2%), vivienda, electricidad, gas y otros combustibles (+5,2%), restaurantes y hoteles (+4,8%) y otros bienes y servicios (+3,6%). Por el contrario, vestido y calzado fue la única categoría con descenso interanual, del –0,2%.

Por provincias, Guadalajara cerró el año como la que registra mayor inflación, con una tasa del 2,9% y un incremento mensual del 0,4%. Le siguen Albacete y Toledo, ambas con un 2,8% interanual, mientras que Cuenca termina 2025 en el 2,6% y Ciudad Real se mantiene como la provincia con menor inflación, con un 2,5%.

Pérdida de poder adquisitivo y exigencia de cláusulas de garantía

Los sindicatos regionales aprovecharon la publicación de los datos para reivindicar subidas salariales suficientes que compensen el encarecimiento del coste de la vida.

Desde CCOO Castilla-La Mancha, su secretario de Acción Sindical, Ángel León, advirtió de que los trabajadores de la región han perdido un 7% de poder adquisitivo en los últimos cinco años, al comparar el IPC acumulado (22,1%) con el incremento salarial medio pactado en ese periodo (15,09%). Por provincias, la pérdida llega al 8,53% en Toledo, seguido de Cuenca (7,51%), Guadalajara (7,05%), Albacete (6,27%) y Ciudad Real (5,89%).

El sindicato reclama por ello incrementos salariales por encima de la media nacional y cláusulas de garantía salarial en los convenios que se negociarán este año, que afectan a 360.000 trabajadores entre mesas abiertas, bloqueadas o en renovación. CCOO recuerda además que Castilla-La Mancha sigue “a la cola en salarios”, con un salario medio bruto anual de 24.886 euros, 3.164 menos que la media española.

Por su parte, UGT Castilla-La Mancha alertó de que, pese al contexto macroeconómico favorable, una parte significativa de la población trabajadora “no nota una mejora clara”. La secretaria de Empleo, Igualdad y Políticas Sociales, Isabel Carrascosa, defendió la necesidad de impulsar una senda ambiciosa de aumentos salariales, especialmente ante el incremento del precio de la vivienda, que “absorbe una parte desproporcionada de los salarios”.

UGT plantea situar el SMI en el 60% del salario medio, lo que supondría elevarlo hasta 1.273 euros mensuales, un 7,5% más que en 2025. También exige que el VI AENC establezca incrementos que permitan recuperar y ampliar la capacidad adquisitiva, junto a la incorporación generalizada de cláusulas de garantía salarial en los convenios.

Evolución del IPC en España

A nivel nacional, el IPC subió un 0,3% en diciembre respecto al mes anterior y redujo su tasa interanual hasta el 2,9%, una décima menos que en noviembre. Se trata del segundo mes consecutivo de descensos, tras el repunte de octubre, cuando se alcanzó el nivel más alto en 16 meses (3,1%).

La moderación se debe principalmente a la bajada de los carburantes y lubricantes en comparación con diciembre de 2024. También incidieron los paquetes turísticos, que subieron menos que un año antes, y los servicios recreativos y deportivos, cuyos precios crecieron en contraste con el descenso registrado en diciembre del ejercicio anterior.
Con ello, el grupo de transporte recortó un punto su tasa interanual, hasta el 1,8%, y ocio y cultura bajó hasta un 0,5%, siete décimas menos.

En sentido contrario, los alimentos y bebidas no alcohólicas volvieron a tirar al alza, con una subida del 3%, dos décimas más. Según el Ministerio de Economía, este avance se explica por el efecto base en aceites y grasas, que el año anterior habían experimentado una caída brusca.

El año 2025 cerró con una inflación media del 2,7%, una décima menos que en 2024. Según el Ministerio, los precios siguen moderándose y se mantienen por debajo del incremento salarial medio, lo que “permite ganancias de poder adquisitivo”.

Inflación subyacente, IPC armonizado y cambio de base

La inflación subyacente se mantuvo en diciembre en el 2,6%, su nivel más alto desde finales de 2024, si bien la media anual se redujo hasta el 2,3%, en línea con el objetivo del Banco Central Europeo.

En términos mensuales, la subyacente subió un 0,3%, por el encarecimiento de los paquetes turísticos (+2,8%) y del coste de la electricidad dentro del grupo de vivienda (+0,6%).

El IPCA, el índice armonizado utilizado para comparaciones europeas, cayó dos décimas, hasta el 3%, con una variación mensual idéntica a la del IPC general (+0,3%).

Diciembre ha sido el último mes calculado bajo la base 2021. A partir del índice adelantado de enero, el INE implantará la nueva base 2025, adelantando un año el cambio para adaptarse a la clasificación internacional ECOICOP v2, tal y como exige la Comisión Europea.

Por comunidades autónomas, las tasas más elevadas se registraron en Madrid (3,7%), Comunitat Valenciana (3,2%) y Aragón (2,9%), mientras que los valores más bajos correspondieron a Murcia (2,4%), Catalunya (2,5%) y La Rioja (2,6%).

El índice de referencia del alquiler escala al 2,32% y marca máximo histórico

El Instituto Nacional de Estadística publicó el índice de referencia para la actualización anual de los contratos de alquiler, que cerró diciembre en el 2,32% interanual, su nivel más alto desde el inicio de la serie en noviembre de 2024. El indicador encadena siete meses consecutivos por encima del 2%, tras situarse en el 2,29% en noviembre, 2,25% en octubre, 2,22% en septiembre, 2,19% en agosto, 2,15% en julio y 2,10% en junio.

Este índice es el que deberán utilizar para revalorizar su renta todos los contratos firmados desde la entrada en vigor de la Ley de Vivienda, el 25 de mayo de 2023. Su finalidad es evitar incrementos desproporcionados en el precio del alquiler, actuando como límite máximo en cada revisión anual. Para ello, el INE elabora el indicador combinando el IPC, la inflación subyacente, sus diferencias mensuales y un parámetro de crecimiento esperado a largo plazo, al que se aplica un coeficiente moderador diseñado por los ministerios de Vivienda y de Economía.

Con este mecanismo, la actualización anual debe aplicarse siempre tomando el valor mínimo entre la variación del IPC, la de la inflación subyacente o la tasa medida ajustada resultante de la metodología aprobada. El organismo estadístico cumple así con la disposición adicional undécima de la Ley por el Derecho a la Vivienda, que establecía que el nuevo índice debía estar definido antes del 31 de diciembre de 2024.

La nueva referencia sustituye al régimen extraordinario aplicado en 2024, cuando la actualización de los alquileres estuvo limitada al 3% por el impacto de la inflación derivada de la guerra de Ucrania. Un año antes, el Gobierno ya había fijado topes adicionales a través de un Real Decreto-Ley, vinculando las revisiones a la evolución del Índice de Garantía de Competitividad (IGC), que tiene un techo del 2%.

Por su parte, los contratos firmados antes de mayo de 2023 seguirán actualizando su renta con el dato que figure en el contrato: IPC o IGC, según corresponda. En este último caso, la revalorización nunca podrá superar el 2%, de acuerdo con los límites establecidos por el Ejecutivo.