lunes 18.11.2019

285.567 mujeres viven oficialmente del campo en España y piden más apoyo real

Según la última Encuesta de Explotaciones Agrarias, con datos a 2017, la cifra de mujeres titulares o jefas de explotación agraria ha crecido un 2,5 % en una década; pero aún son pocas las jóvenes y menores de 30 años: las mayores de 65 años son más de un tercio en todas las comunidades autónomas
285.567 mujeres viven oficialmente del campo en España y piden más apoyo real
285.567 mujeres viven oficialmente del campo en España y piden más apoyo real

Más de un tercio de las 285.567 mujeres que viven "del rural" en España superan los 65 años y son pocas las jóvenes, unas trabajadoras que exigen más apoyos reales y menos burocracia para crear y mantener sus negocios, con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural.

Según la última Encuesta de Explotaciones Agrarias, con datos a 2017, la cifra de mujeres titulares o jefas de explotación agraria ha crecido un 2,5 % en una década; pero aún son pocas las jóvenes y menores de 30 años: las mayores de 65 años son más de un tercio en todas las comunidades autónomas.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y su organización de mujeres rurales Ceres, por ejemplo, trabajan en un estudio estratégico sobre esta realidad, en la que las mujeres desarrollan su trabajo desde la conciencia de su dureza y desde el "enganche" del amor por las tradiciones, la tierra y los animales.

Cooperativas ha puesto el foco en el papel de la mujer en la despoblación y la Política Agraria Común (PAC); Asaja reclama la visibilidad del trabajo femenino en el territorio y UPA ha reunido a más de 500 mujeres hoy en Madrid para plantear un futuro sostenible en el medio rural.

Las emprendedoras reconocen el impulso desde las administraciones, pero reclaman una atención real y menos burocracia para no ahogar a las que se suman al trabajo en la cadena alimentaria.

Es el caso de Remedios Sánchez: ingeniera técnica en topografía, después de volver de Polonia de estudiar su Erasmus regresa a su pueblo (Estepa, Sevilla) para tomarse un respiro y empezó a ayudar a su padre en su explotación y "jugar" con las quince cabras que este tenía.

Y al final se quedó con el negocio, al que oficialmente se incorporó desde 2013 y que ya es una explotación de medio millar de cabras, que ella cuida y ordeña; un cambio de vida "muy radical y por puro amor a los animales".

No oculta que se trata de una profesión "muy dura", sin días de descanso y con problemas de rentabilidad por el precio que recibe por su leche.

En materia económica, agradece la ayuda a la "incorporación", pese a que la recibió tres años después, y aunque no tiene "mucha queja" sigue teniendo que hacer frente a los "tópicos" del "mundillo" del campo, bastante masculinizado, lo que le obliga a "tener que demostrar mucho más que un hombre para que valoren y respeten" su trabajo.

Ana Leonor Abad es administrativa de profesión, pero ahora gestiona 350 colmenas en Castilla-La Mancha, tiene 39 años y se incorporó a esta actividad sin apoyos familiares previos, comprando "desde el primer cuchillo".

De su experiencia -"muy dura"-, destaca que su trabajo es muy bonito, pero que depende de muchos factores externos como el clima, las enfermedades de las abejas o la muerte de las colmenas.

Denuncia que la apicultura es "un sector que no se cuida nada", pese a la importancia de su supervivencia, y en materia de igualdad lamenta que en el campo persiste una "mentalidad muy machista", que obliga "a demostrar siempre que realmente entiendes".

María Paéz tiene 44 años, es ingeniera forestal y ganadera de vacuno en Viana Do Bolo (Orense), donde gestiona una explotación de 35 vacas; después de estudiar, volvió al pueblo y se decidió a quedarse con este "negocio".

A pesar de la burocracia, los compromisos que exigen las ayudas a la incorporación y los precios por sus terneros, -el mismo que recibía su abuelo-, ella "no sería capaz de estar sin vacas".

Pero, insiste, hay que empezar "a mimar y mantener el rural contando con las mujeres, las que se han quedado o las que han vuelto y "hacen que se mueva todo".

Las mujeres que viven en y del rural son unas pocas más que hace unos años, y con el objetivo de que esta tendencia se mantenga hoy aprovechan "su día" para reclamar apoyo y ayudas reales.

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