sábado 11.07.2020

Un mes en el que la Cultura nos salvó del aburrimiento y de nosotros mismos

Cuando el 14 de marzo se anunció el confinamiento obligatorio para poder parar la extensión de la COVID-19, todos nos echamos las manos a la cabeza pensando en la de horas que pasaríamos sin hacer nada, aburridos o peor, discutiendo unos con otros
El tenor italiano Andrea Bocelli este domingo en un concierto en una Catedral de Milán completamente vacía - EFE
El tenor italiano Andrea Bocelli este domingo en un concierto en una Catedral de Milán completamente vacía - EFE

En un mes hemos asistido a la recuperación de "Resistiré" como himno contra el coronavirus y a conciertos desde las casas de los artistas, hemos charlado con nuestros escritores favoritos a través de una pantalla, visto decenas de series y visitado virtualmente museos de todo el mundo. ¿Alguien habló de aburrimiento?

Cuando el 14 de marzo se anunció el confinamiento obligatorio para poder parar la extensión de la COVID-19, todos nos echamos las manos a la cabeza pensando en la de horas que pasaríamos sin hacer nada, aburridos o peor, discutiendo unos con otros.

Pero un mes después y dejando a un lado la extrema preocupación por los fallecidos y los contagiados, sean o no de nuestras familias, el hecho es que el entretenimiento está más que asegurado y todo gracias a un sector, el cultural, que se ha quejado por la falta de atención gubernamental ante una crisis que puede arrasarlo con facilidad.

LA MÚSICA, EL PRIMER BÁLSAMO

Desde el primer día se vio que los artistas no se iban a quedar parados y fueron los músicos los que se lanzaron sin pensarlo a entretener con sus canciones.

De lo primeros, Alejandro Sanz y Juanes, con "La Gira Se Queda En Casa", un concierto a dos voces, desde sus casas, transmitido por Youtube y que dio el pistoletazo de salida a un sinfín de iniciativas similares y festivales, con figuras de primera fila como J. Balvin, Luis Fonsi, Dua Lipa, Metallica, Miley Cyrus, Vanesa Martín o Rozalén.

Aunque si ha habido uno espectacular en estas semanas es el del tenor italiano Andrea Bocelli desde una imponente y vacía catedral de Milán, una imagen que representa a la perfección lo que estamos viviendo.

También se han lanzado canciones solidarias, muchas. Todas destinadas a fines benéficos. Desde Los Secretos, que hicieron una versión de su "Pero a tu lado", a Manuel Carrasco, pasando por Vanesa Martín, Alejandro Sanz, Jorge Drexler, Pablo Alborán o Bono.

Pero la canción de la cuarentena es una y con un título rotundo, "Resistiré". El tema del Dúo Dinámico que de manera espontánea empezó a corearse en el aplauso que cada día a las 20:00 damos a los sanitarios que están dejándose sus vidas para salvar las nuestras.

Y que mejor música para acompañar los aplausos que una canción que es todo un himno a la resistencia. "Resistiré, para seguir viviendo. Soportaré los golpes y jamás me rendiré", dice el estribillo más cantado en estos días.

Aunque esta última semana le ha hecho un poco de sombra una versión gamberra de otra canción mítica, el "Agapimú", de Ana Belén, que se ha prestado al humor junto a Ojete Calor, con quienes ha grabado un vídeo de lo más casero y divertido.

MARATONES DE SERIES

Porque entre tanto drama, si algo necesitamos es reír y entretenernos. Y ahí, pese a que también se han puesto en marcha festivales de cine online, quien se ha llevado la partida ha sido la televisión y, en concreto, las series. Primero, las que ya estaban previstas, como la cuarta temporada de "La casa de papel", un éxito cantado y amplificado por el confinamiento.

Los espectadores se han quedado pegados a la pantalla para seguir las andanzas del Profesor y compañía, pero si de algo nos hemos dado cuenta estos días es de que la oferta de la ficción televisiva es casi infinita.

Entre las novedades, la comedia disparatada que es "Vamos Juan", continuación de "Vota Juan", con un Javier Cámara en estado de gracia; la serie sobre el origen de ETA, "La línea invisible". O "The Mandalorian", una de las más esperadas para los seguidores -que se cuentan por millones- de la saga Star Wars y que ha llegado con la aparición de una nueva plataforma, Disney+.

Las cadenas y plataformas han apostado por mantener sus estrenos, aunque en algunos casos el coronavirus ha obligado a lanzar las series extranjeras en versión original con subtítulos ante la imposibilidad de doblarlas, como la cuarta temporada de "The Good Wife".

Pero aún así, se han estrenado, dobladas o no, "La conjura contra América", "Run", "Mrs America", "Unorthodox" o el fenómeno friki de la cuarentena, "Tiger King: Murder, Mayhem and Madness", una miniserie basada en hechos reales que mezcla animales de un zoo, personajes excéntricos, asesinatos y mucho más.

EL ARTE, EL TEATRO Y LA LITERATURA DESDE LAS REDES

Y aunque la música y el cine son lo más presente y con más fácil acceso en esta sociedad aislada, el resto de áreas de la cultura se ha puesto las pilas y ha multiplicado su oferta.

Los museos han reforzado sus páginas webs y sus visitas virtuales, que permiten acceder a sus maravillosos fondos sin moverse del sofá.

El Museo del Prado, por ejemplo, se ha visto obligado a contratar nuevos servidores -antes 2, ahora 10-, para poder soportar el incremento de visitas. Sus primeros datos apuntaban a que tras el anuncio de las medidas los usuarios de su web subieron a más de 188.000 cuando antes eran de apenas 27.000.

También el Museo Thyssen y el Reina Sofía han registrado un notable aumento de usuarios. Y los museos internacionales son otro de los objetivos de los amantes del arte, que pueden acceder al Louvre, a los Museos Vaticanos, la Galería de los Uffizi de Florencia, el Británico, el MET o el Hermitage de San Petersburgo.

Un claro ejemplo de que la cultura es cada vez más global y no distingue de nacionalidades.

Y pasando a la literatura, las editoriales han multiplicado sus actividades desde Instagram o Youtube, con encuentros diarios con sus autores.

Santiago Posteguillo, María Dueñas, Manuel Vilas o Paloma Sánchez Garnica son algunos de la interminable lista que ha participado.

Pero además hay cursos de escritura creativa -como el impartido por Rosa Montero-, juegos literarios, visitas al hogar de los escritores, o libros electrónicos que las editoriales han abierto gratuitamente a los lectores.

Hasta hay teatro "online", algo que muy pocos se esperaban; retransmisiones de ópera desde el Real, los habituales videojuegos, lecciones de toreo de salón, consejos de moda o recetas por internet a cargo de conocidos cocineros como Francis Paniego, Andoni Luis Aduriz o Jesús Sánchez.

Porque la cocina se ha convertido en una de las grandes aficiones de la población en cuarentena. O mejor dicho, la repostería, que casi ha acabado con las existencias de levadura y harina en los supermercados.

Y TAMBIÉN LÁGRIMAS CULTURALES

Pero además de entretenernos, la cultura nos ha hecho sufrir estos días, con el fallecimiento de uno de los grandes cantautores españoles, Luis Eduardo Aute, que se fue y nos dejó su poesía hecha música.

La actriz Lucía Bosé, que pasó de ser un gran nombre del cine italiano a la madre de Miguel Bosé; el historiador Carlos Seco Serrano, los músicos Manu Dibango y Ellis Marsalis, el dramaturgo Josep María Benet i Jornet, el mago Montty, el ganadero Borja Domecq o el modisto Juanjo Rocafort.

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