El mago Anthony Blake llenará de "miedo" el Teatro de Rojas este sábado

El ilusionista presentó el espectáculo que representará en dos sesiones (19 y 22h) y que no está recomendado para menores de 14 años, junto al concejal de Cultura del Ayuntamiento de Toledo, Jesús Nicolás

El concejal de Cultura Jesús Nicolás y el ilusionista Anthony Blake
photo_camera El concejal de Cultura Jesús Nicolás y el ilusionista Anthony Blake

El Teatro de Rojas de Toledo se inundará este sábado de magia y "miedo" de la mano del ilusionista Anthony Blake, que con su último espectáculo "No vengas solo", ha provocado ya trece desmayos, por lo que aconseja que no vayan a verlo menores de 14 años ni personas fácilmente impresionables.

Así lo aseguró el artista asturiano en Toledo, donde presentó su espectáculo, cuyo director escénico es Manu Berastegui y él mismo, junto al concejal de Cultura del Ayuntamiento de Toledo, Jesús Nicolás.

El mago subrayó el momento "tan crudo, angustioso y bastante miedoso que estamos atravesando" y, a renglón seguido, afirmó que lo que él ofrece con "No vengas solo" son "tres horas de desconexión de la realidad: los 90 minutos que dura el espectáculo más los otros 90 que luego te quedas pensando en él".

Sobre el título "No vengas solo", explicó que es una "mezcla de dos paranoias", una de ellas la imagen que siempre le acompaña como "una persona que da miedo porque te puede leer el pensamiento", por lo que aconsejó acudir al montaje acompañado.

Y también se ha inspirado para el título en una experiencia de su vida personal, pues, según explicó, su padre murió cuando él tenía 14 años y la máxima preocupación de su padre, según le ha contado siempre la familia, era "qué iba a ser de mí, al ser yo el más pequeño".

En este punto el ilusionista subrayó: "tantas veces, oí esto que empecé a tener la sensación de que mi padre venía conmigo, que no estaba solo".

Y aprovechó este momento para ironizar, sin nombrarlo, con el programa "Más allá de la vida", de Anne Germain, en el que las personas ya desaparecidas con las que la medium británica se pone en contacto "saben todas inglés", por lo que "la escuela del más allá vale la pena", ha bromeado.

En cualquier caso, Blake insistió en que son muchas las personas que tienen la sensación de tener a alguien a su lado y, "aunque yo no conozco a nadie que se haya muerto y haya vuelto después", a lo mejor puede tratarse "de nuestro mejor yo saliendo de nosotros mismos intentando ser nuestro 'Pepito Grillo' o ángel de la guarda".

Sobre el Teatro de Rojas, en el que desarrollará su espectáculo el próximo sábado en dos sesiones (a las 19:00 y 22:00 horas), comentó que es un coliseo de "belleza excepcional", que "tiene también sus habitantes", dijo en alusión a que durante la guerra civil española fue un depósito de cadáveres.

El mentalista, que tiene en su haber treinta años de trayectoria, ha destacado también que las imágenes que se ven en "No vengas solo" son "brutales" -"aunque no más- que la muerte en la horca de Sadam Hussein"- y se deben al especialista toledano en cine de terror, Javier Perea, responsable de la dirección audiovisual del espectáculo.

Y en este contexto es donde el artista apuntó que es un montaje "no recomendado" para menores de 14 años ni para personas fácilmente impresionables, porque, desde su estreno hace ahora dos años en Barcelona, "he tenido 13 desmayos, diez de ellos en el escenario y tres en el patio de butacas", aseveró.

También resaltó Blake que con este espectáculo no intenta "asustar" a nadie, sino hablar de los "miedos físicos, de los miedos reales" y, según dijo, entre los objetos que más repelús suscitan entre la gente figuran una muñeca de porcelana o una caja de música, sonido con el que comienza "No vengas solo".

Sobre la dificultad técnica del espectáculo, explicó que cada efecto lleva aparejadas "100 horas de trabajo, 50 de creación y 50 de ensayo".

Y abundó que ello se traduce en que "la gente que está en el patio de butacas puede sentir que alguien le toca o le habla, cuando no hay nadie que lo haga o un espectador puede tener frío y el de al lado calor".

Y, en este punto, aclaró que no existe ninguna manipulación del espacio, puesto que esto lo impiden los protocolos del teatro, sino que lo que hace es "estimular los sentimientos y provocar un montón de sensaciones sorprendentes e inolvidables", parecidas a las que se desencadenan "cuando te subes en la montaña rusa y ésta inicia la caída". 

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