martes 18/1/22

El diestro Cristian Escribano saldó con seis orejas su triunfal encerrona benéfica en la toledana plaza de Illescas, una corrida a beneficio de Casa de Aaron, para el estudio de enfermedades raras.

FICHA DEL FESTEJO.- Dos toros de Antonio San Román (primer y sexto), noble pero flojo el primero, y blando y parado el sexto; uno -el segundo- de Urcola, venido a menos; uno -el tercero- de El Ventorrillo, encastado; otro -el cuarto- de José Escolar, complicado y reservón, y otro más -el quinto- de La Reina, bravo y codicioso, premiado con la vuelta al ruedo.

El balance artístico de Cristián Escribano, que actuó como único espada, fue el siguiente: estocada entera (oreja); media tendida (silencio); entera arriba (dos orejas); dos pinchazos y bajonazo (silencio tras aviso); pinchazo, media y descabello (dos orejas); y buena estocada entera arriba (oreja).

En cuadrillas, saludó Puchi tras banderillear al quinto.

La plaza registró un cuarto de entrada.

MÁS QUE MERITORIO

Sorprendente actuación la protagonizada por Cristian Escribano en el magnífico coso cubierto de Illescas. Sorprendente por la serenidad con la que el torero toledano solventó la papeleta que suponía estoquear seis toros en solitario sin haberse puesto delante de uno desde el pasado mes de octubre. Y con tan solo cuatro tentaderos en sus muñecas este año.

Escribano anduvo solvente y variado tanto con capote como con muleta; una variedad natural, no impostada, dando a cada toro una lidia adecuada y lucida en la medida que las condiciones de sus antagonistas se lo permitieron.

Lo más destacado llegó en la lidia del encastado ejemplar de Ventorrillo lidiado en tercer lugar, un toro que repetía con codicia pero que soltaba la cara en el remate del muletazo. Ante él Escribano estuvo firme y con gusto, sobre todo en el torero cierre de faena.

Y fundamentalmente en el bravo quinto de La Reina, premiado con la vuelta al ruedo, que persiguió la muleta por abajo hasta el final. En este hubo toreo de sometimiento y sabor a partes iguales.

En el resto de toros no hubo brillantez pero sí mérito. El primero, de preciosa lámina, se vino a menos muy pronto, como también ocurrió en el segundo, de Urcola (de encaste Encinas). El de José Escolar tuvo complicaciones, pues no iba metido en la muleta y su embestida careció de chispa; mientras que el sexto, el de más cuajo, se paró muy pronto.

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