El "efecto llamada" del biogás amenaza el entorno de Uclés
La ciudadanía organizada de la comarca de Uclés, en la provincia de Cuenca, ha vuelto a alzar la voz ante la acumulación de proyectos de macroplantas de biogás y biometano que se tramitan en la zona. A la planta ya conocida en Campos del Paraíso (Cuenca) se suma ahora la proyección de una segunda instalación en el mismo término municipal, mientras que en Huelves (Cuenca) se encuentra en tramitación una macroplanta de biometano situada a apenas 7,9 kilómetros del Monasterio de Uclés, uno de los principales referentes patrimoniales y turísticos de Castilla-La Mancha. Vecinos y colectivos advierten de que no se trata de casos aislados, sino de un problema estructural que puede convertir a la comarca en un polo de recepción masiva de residuos.
Según la información recabada por la recién creada Asociación Vecinal Campos del Paraíso Comunidad Rural, este segundo proyecto de biogás en el municipio contaría ya con informe de compatibilidad urbanística, pese a que no figura aún información pública en los registros ambientales, a diferencia del primero. Para los vecinos, este dato confirma un “efecto llamada” que amenaza con multiplicar este tipo de infraestructuras industriales en un territorio rural de baja densidad de población .
Desde la asociación vecinal subrayan que la sucesión de proyectos evidencia “un modelo de ocupación del territorio” que condiciona el futuro de la comarca. Alertan de olores persistentes, incremento del tráfico pesado, impacto paisajístico y presión sobre los servicios locales, además de una creciente preocupación social en pueblos pequeños. En este contexto, el Ayuntamiento de Campos del Paraíso ha convocado un pleno extraordinario para abordar la situación, una decisión que los vecinos atribuyen a la movilización social de las últimas semanas, aunque reclaman un debate más amplio que abarque a toda la comarca y no solo a una instalación concreta .
Una macroplanta en Huelves y la cercanía al patrimonio
Paralelamente, la plataforma Pueblos Vivos Cuenca ha puesto el foco en el proyecto de una macroplanta de biometano en Huelves (Cuenca), municipio de apenas 105 habitantes, cuya tramitación ha sido iniciada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. La instalación se ubicaría a solo 300 metros del río Riánsares y a 7,9 kilómetros del Monasterio de Uclés, además de encontrarse relativamente próxima a localidades como Tarancón, Paredes y el propio núcleo de Uclés .
El proyecto prevé procesar 233.000 toneladas anuales de residuos agroalimentarios, cerca de 900 toneladas diarias, lo que convertiría a Huelves en un nodo de recepción masiva de residuos procedentes de un amplio radio geográfico. Entre los materiales a tratar figuran cadáveres de animales, gallinaza, estiércoles, purines, restos agrícolas y lodos de depuradora. Para Pueblos Vivos Cuenca, estas cifras son desproporcionadas para un municipio de ese tamaño y evidencian que la mayoría de los residuos no se generarían en la comarca.
Camiones, digestato y riesgos ambientales
Uno de los aspectos más controvertidos es el tránsito de camiones. Aunque el proyecto estima 73 camiones diarios para la entrada de residuos y salida del digestato, los cálculos de Pueblos Vivos Cuenca, basados en ratios técnicos habituales, elevan esa cifra hasta 138 camiones al día. Este aumento tendría un impacto directo en carreteras como la CM-200 y la A-40, con más emisiones, ruido y deterioro de las infraestructuras viarias .
La gestión del digestato, subproducto del proceso de biodigestión, es otro de los puntos críticos. Se generarían más de 220.000 toneladas anuales, una cantidad difícil de absorber por la superficie agrícola disponible en Huelves, que cuenta con unas 1.740 hectáreas cultivables. Según los colectivos, si se repartiera todo el digestato en el término municipal, corresponderían 126 toneladas por hectárea, una cifra que consideran inviable desde el punto de vista agronómico y ambiental.
Además, alertan del riesgo de afección al río Riánsares y a los acuíferos, así como de posibles emisiones de gases como el ácido sulfhídrico (H₂S), asociado a olores intensos y potenciales problemas de salud. Pueblos Vivos Cuenca recuerda casos recientes en otros municipios de Castilla-La Mancha, como Casasbuenas (Toledo), donde se han denunciado molestias y afecciones respiratorias vinculadas a plantas similares en localidades cercanas .
Impacto turístico y concentración de proyectos
La plataforma también subraya la proximidad de la macroplanta a enclaves de interés turístico y económico, como Bodegas Finca La Estacada en Tarancón o la Ruta del Vino de la D.O. Uclés, promocionada recientemente en FITUR como uno de los atractivos de la comarca. A ello se suma la cercanía de espacios simbólicos como la Ermita de la Virgen de Riánsares y el Castillo de Acuña, además de la afección potencial a zonas de dispersión del águila perdicera y áreas de aves esteparias, según la propia documentación del proyecto .
Los colectivos advierten, además, de que en la comarca hay al menos cuatro macroplantas más proyectadas: dos en Tarancón y otras dos en Campos del Paraíso. Para Pueblos Vivos Cuenca, el tamaño de estas instalaciones responde a criterios de rentabilidad empresarial que exigen un suministro constante de residuos, lo que puede derivar en la llegada de materiales desde largas distancias y en la promoción indirecta de nuevas macrogranjas para alimentar el sistema.
Movilización social y asamblea informativa
Ante este escenario, vecinos y plataformas han intensificado la movilización social. El próximo 14 de febrero se celebrará una asamblea informativa abierta en el Silo de Carrascosa del Campo, con la participación de expertos de ámbito regional, representantes de Pueblos Vivos Cuenca, Ecologistas en Acción y la Universidad de Castilla-La Mancha. El objetivo es ofrecer información técnica y jurídica rigurosa y coordinar la respuesta ciudadana ante lo que consideran un desafío clave para el futuro del territorio .
Tanto la Asociación Vecinal Campos del Paraíso Comunidad Rural como Pueblos Vivos Cuenca insisten en que su reivindicación no es puntual, sino una defensa del modelo de desarrollo rural, la calidad de vida y la capacidad de decisión de los municipios frente a una planificación que, a su juicio, prioriza intereses industriales sobre el equilibrio ambiental y social.