Nuevas familias llegan a pueblos de Cuenca gracias al Proyecto Arraigo

Ya son una decena de localidades las que han participado en el proyecto y que reciben visitas de pobladores que a veces, como en el caso de Jordi y su familia, no necesitan buscar más y se quedan
Paloma Jiménez Gómez (i), alcaldesa de Saelices (Cuenca), acompañada de Jordi (c) y Karina (d), "urbanitas" del Proyecto Arraigo, posan este sábado en Cuenca - EFE/ José del Olmo
photo_camera Paloma Jiménez Gómez (i), alcaldesa de Saelices (Cuenca), acompañada de Jordi (c) y Karina (d), "urbanitas" del Proyecto Arraigo, posan este sábado en Cuenca - EFE/ José del Olmo

Jordi nunca imaginó, cuando crecía en su Barcelona natal rodeado por más de un millón y medio de habitantes, que este 9 de julio cumpliría los 40 años viviendo y viendo crecer a su hijo en Saelices, un pueblo de Cuenca de apenas 470 vecinos, al que le ha llevado su participación en Proyecto Arraigo.

Tras los meses más duros de la pandemia, Jordi y su mujer Karina buscaron un sitio más tranquilo, alejado del ajetreo y los problemas de la gran ciudad, y se han convertido en una de las siete familias que han llegado a pueblos de Cuenca en los últimos meses gracias a esta iniciativa, que hace de enlace entre "urbanitas", como los denomina Proyecto Arraigo, que buscan un cambio, y pueblos que necesitan, a veces casi desesperadamente, nuevos vecinos.

Ya son una decena de localidades las que han participado en el proyecto y que reciben visitas de pobladores que a veces, como en el caso de Jordi y su familia, no necesitan buscar más.

Saelices fue el primer pueblo que visitaron y se quedó, reconoce Jordi a Efe y explica los motivos: “Porque me pareció muy bonito, muy tranquilo, y yo buscaba tranquilidad; me gustó. Buscaba un proyecto de vida porque estaba cansado de la ciudad, el estrés, ruido… quería tranquilidad”.

Con la ayuda de la alcaldesa, Paloma Jiménez, encontraron una vivienda y pudieron trasladarse en mayo a Saelices, donde Jordi reconoce que se han sentido muy bien acogidos, aunque al principio les sorprendía “ir paseando y que la gente, aunque no te conozca de nada, te salude y se pare a hablar contigo” o, como le ocurrió a Karina y ha contado la alcaldesa, olvidar el monedero y que todo el mundo te permita pagar “otro día”.

La buena impresión ha sido recíproca, según reconoce la alcaldesa, que fue la que decidió “embarcar” a su pueblo en este proyecto para seguir atrayendo nuevos pobladores, y en especial familias con niños “porque un niño pequeño en un pueblo es alegría, que el colegio no se cierre, que haya más servicios para los pequeños. Es vida para el pueblo”.

En la última presentación realizada en Cuenca, Enrique Martínez, responsable de Proyecto Arraigo, subrayaba que el objetivo no es sólo atraer familias a vivir a los pueblos, sino conseguir la integración en esos lugares.

A sus 84 años, Gloria ha visto a Saelices pasar de más de 3.000 vecinos a menos de 500, y espera que lleguen nuevos vecinos que animen la Plaza del Parador, donde ella vive “y que ahora está muerta”.

Esta “alcaldesa del Parador”, como la llama en broma Paloma, está muy contenta con la nueva familia, con la que ya ha coincidido más de un día “desayunando en el bar, y son muy majos, muy cariñosos…”

Saelices tiene un colegio con una veintena de menores, aunque algunos vienen de pueblos del entorno, y ha podido abrir este año una escuela infantil con una decena de niños, a través del programa “Corresponsables” de la Junta, que no sólo ofrece un servicio que habían reclamado las familias, sino que también les ha permitido “recuperar” a otra vecina, la profesora, “que vivía en la ciudad y ha vuelto al pueblo”, explica la alcaldesa.

Con ellos irá a clase el pequeño Thiago, a punto de cumplir dos años, y que según Jordi “se está adaptando muy bien” a su nueva localidad natal, “y si supiera hablar, seguro que pedía que le lleve ya a la guardería”.

Proyecto Arraigo trabaja en la provincia a través de la Diputación, que comenzó aportando 30.000 euros y ha duplicado la cuantía, a la vez que está a la espera de una subvención de medio millón de euros por parte del Ministerio de Reto Demográfico para ampliar el programa a todos los municipios que pueda.

El presidente de la institución provincial, Álvaro Martínez Chana, ha explicado a Efe que el programa está demostrando ser “eficaz” y la propia empresa de Proyecto Arraigo ha trasladado su sorpresa por lo bien que está funcionando en la provincia.

MÁS PUEBLOS ESPERAN SUS "URBANITAS"

Otra de las localidades que espera a su “urbanita” es Huete, en la Alcarria conquense, donde en agosto esperan a una mujer, una trabajadora del sector sociosanitario que llegará para cuidar a una persona mayor, y donde han recibido también visitas de otros interesados, tanto familias como emprendedores.

Así lo ha explicado a Efe el alcalde, Francisco Javier Doménech, que reconoce que la mayor dificultad que tienen es el limitado “parque de viviendas”, ya que pese a que existen casas vacías hay mucha población estacional “de gente que no quiere alquilarla ni venderla”, y cree que es un problema que comparten con otros pueblos.

También a Enguídanos, casi en el límite con Valencia, ha recibido a una nueva pobladora, que se encarga de la ludoteca municipal, y otros municipios están pendientes de la llegada de sus “urbanitas”.

Como ha reconocido Paloma, que confía en la buena ubicación de Saelices, al pie de la autovía A-3 y apenas a cuatro kilómetros de un recurso turístico importante como el Parque Arqueológico de Segóbriga, para atraer a más vecinos: “Proyecto Arraigo tiene más de 5.000 personas en cartera… esperemos que alguno más apueste por venir a vivir aquí”.

A seguir los pasos de Karina, Jordi y Thiago.

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