lunes 29/11/21

El conquense que abrió camino al impugnar la plusvalía, satisfecho con la sentencia del TC

El juzgado de lo contencioso de Cuenca le dio la razón, tras lo cual el Ayuntamiento recurrió y, en 2012, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha dio la razón a este vecino de Cuenca
Antonio Escribano, el ingeniero de Cuenca que inició el camino para tumbar la plusvalía municipal - Fotografía: ANALIA PLAZA / El Periódico España (epe.es)
Antonio Escribano, el ingeniero de Cuenca que inició el camino para tumbar la plusvalía municipal - Fotografía: ANALIA PLAZA / El Periódico España (epe.es)

El ingeniero jubilado conquense Antonio Escribano, el primero a quien los tribunales dieron la razón en 2012 al recurrir el impuesto de plusvalía tras recibir una herencia, se muestra muy satisfecho con la decisión del Tribunal Constitucional (TC) de anular el sistema de cálculo de la plusvalía municipal y espera que la reformulación del sistema se realice con arreglo a la fluctuación real del valor del suelo.

En declaraciones a la Agencia Efe, se ha referido a la decisión del alto tribunal de anular varios aspectos del cálculo del impuesto municipal de plusvalía, ya que éstos determinan que siempre se ha producido una revalorización de los terrenos durante el periodo de imposición, con independencia de que haya existido y de su cuantía real.

Escribano ha explicado que inició el proceso de impugnación a raíz de heredar un piso de su madre y observar que los baremos establecidos para evaluar la ganancia que había tenido eran erróneos y no respondían a la revalorización real que había tenido el suelo en ese tiempo.

El juzgado de lo contencioso de Cuenca le dio la razón, tras lo cual el Ayuntamiento recurrió y, en 2012, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha dio la razón a este vecino de Cuenca.

Ahora está muy satisfecho con la decisión del Constitucional porque aunque su tema se resolvió hace 10 años, lo ha seguido viviendo con amigos o familiares y, ha dicho: "por fin las tesis que manteníamos se han visto refrendadas por el Tribunal Constitucional".

Los artículos anulados se refieren a que se establece que "se ha tenido una ganancia aproximada año a año del 3 %, pero eso, hasta cierto momento puede que fuera verdad, pero a partir del año 2006, más que ganancias del 3 % lo que había era pérdidas, de tal manera que la situación que se producía de facto era que la gente había comprado en 2006 un inmueble , lo había tenido 10 o 15 años, y había perdido un 3 % al año. Pero iba a liquidar a Hacienda y le decían que había ganado. Encima de que pierdes, te dicen que has ganado y tienes que pagar , lo cual es totalmente aberrante".

Afortunadamente, ha señalado este ingeniero jubilado, ahora ha venido el Constitucional a anular esos artículos que tienen que ser sustituidos, y esta sustitución tiene que ser con arreglo a cómo ha fluctuado en los últimos veinte años el índice del valor del suelo a lo largo de este tiempo, sobre lo que existen múltiples datos, de oficinas de tasación, de bancos o del Ministerio de Fomento.

Del 2002 al 2005 o 2006, ha explicado, creció mucho el valor del suelo, pero no tanto como para compensar la bajada hasta el 2022, y en cualquier caso, las ganancias, si las ha habido en algún caso, pueden ser del 10 % como mucho, pero en general hay pérdidas.

"El Tribunal Constitucional está diciendo, tras anular los artículos: confeccione usted unas tablas realistas que respondan a los valores reales", ha manifestado Escribano, quien ha añadido que hasta ahora se calculaba la plusvalía futura en lugar de la pasada y a lo que hay que ir es a calcular la diferencia entre el valor final y el valor inicial.

"Más satisfecho estaré cuando se sustituya por una realidad más objetiva, con valores reales y ganancias reales", ha afirmado el ingeniero de caminos y economista que trabajó en la Diputación de Cuenca.

Ha insistido en que lo importante es sustituir los artículos anulados por unos nuevos, "y hacerlo bien adaptándose a la realidad de lo que ha pasado: el año que he ganado contemporice que se ha ganado y el que se ha perdido también".

Lo que va a ocurrir, ha continuado, es que prácticamente no ha habido ganancias, por lo que el dinero que recaudaban los ayuntamientos tendrán que "sacarlo de otro sitio, porque los inmuebles no se han revalorizado".

Pero un impuesto, según Escribano, "no tiene la misión principal recaudatoria, sino de redistribuir la riqueza entre los ciudadanos, por eso hay que gravar donde hay hecho imponible, donde no lo hay, no, que es lo que está pasando".

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