domingo 22.09.2019

Valdepeñas recurre a método biológico de insectos para atacar plaga de pulgón

La aplicación de este tratamiento biológico contra el pulgón (aphis gossypii), consiste en la suelta de 200 unidades de la adalia bipunctata para aprovechar su capacidad depredadora

Valdepeñas (Ciudad Real) recurre a método biológico de insectos para atacar plaga de pulgón
Valdepeñas (Ciudad Real) recurre a método biológico de insectos para atacar plaga de pulgón

El Ayuntamiento de Valdepeñas, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, ha recurrido a un método biológico de insectos para acabar con la plaga del pulgón en la localidad ciudadrealeña que no supone riesgo para las personas y mascotas.

Para ello, se ha utilizado larva de la adalia bipunctata (conocida popularmente como mariquita) y otros insectos, después del éxito de la prueba piloto que se realizó el año pasado, ha informado el Ayuntamiento en nota de prensa,

La aplicación de este tratamiento biológico contra el pulgón (aphis gossypii), consiste en la suelta de 200 unidades de la adalia bipunctata para aprovechar su capacidad depredadora, así como la del Aphidius colemani (pequeña avispilla), del que se soltarán 10.000 unidades, y de la chrysoperla carnea (crisopa) de la que se dejarán en zonas verdes 1.000 unidades, todos ellos inofensivos para los seres humanos y animales.

La concejal de Medio Ambiente, Amparo Crespo, ha explicado que se trata de “un método alternativo en el que se va a utilizar una fauna auxiliar o unos insectos beneficiosos porque con ellos se consigue eliminar una plaga” y ha añadido que la elección de este control de plagas biológico es menos agresivo que cualquier tratamiento fitosantiario”.

Además, “se puede realizar a pleno día, no es necesario cercar ninguna zona y pueden pasar los ciudadanos y sus mascotas, porque no es peligroso para ningún ser viviente”.

El ciclo de vida de estos insectos suele ser de 15 días, periodo en el que aprovechan para acabar con los pulgones, dado a su carácter depredador o como parásitos que depositan sus huevos en el interior del pulgón, acabando con ellos. 

Por su parte, la ingeniera técnica industrial Paula Artime ha explicado que durante la suelta de estos insectos “se equilibran las poblaciones tanto de las plagas como de la fauna útil que utilizamos, de tal manera que no aparecen resistencias y al final es lo más parecido a lo que encontramos en la naturaleza pero en la ciudad”.

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