Brasil y Perú, mercados emergentes para los vinos españoles, asisten a Fenavin

Los delegados comerciales de la Feria Nacional del Vino (Fenavin) animan a los exportadores a estudiar previamente el mercado
La Feria Nacional del Vino (Fenavin) 2023 se presenta a instituciones y profesionales chilenos
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El consumo de vino en América Latina va en incremento, aunque el vino español aún está poco posicionado en países como Brasil, que por su tamaño de mercado (200 millones de habitantes), es el primer país importador de la región. En 2021 importó 477 millones de dólares en vinos, representando casi el 40% de la importación de vinos de la zona.

Sin embargo, explica la Delegada de Fenavin en este país, María González Ballester, los vinos españoles cuentan con la dificultad de la competitividad en precio, respecto a otros vinos como los argentinos o los chilenos, los cuales entran con un 0% de arancel en el mercado brasileño; y con los vinos de países europeos como Portugal o Italia, que tienen mejor posicionamiento por su afinidad cultural con el país, ha informado la Diputación de Ciudad Real en nota de prensa.

"Es grande la competencia, por tanto, es necesario estudiar el mercado previamente", añade, ya que por otro lado el coste en cuanto a burocracia, impuestos y logística, supone un impacto en el precio final del producto, por ello antes de entrar en el mercado es recomendable hacer un análisis de precios por parte del exportador.

Por su parte, Elías D. Díaz, delegado de Fenavin en Perú, indica que el consumo de vino, tras la pandemia, se ha incrementado, siendo las mujeres quienes registran el mayor porcentaje de adquisición en sus distintas presentaciones.

Y aunque en Perú el consumo de vino es menor al de otros países de la zona, los peruanos han llegado a superar los 2 litros consumidos por persona.

Por otro lado, el Delegado en Perú destaca el proceso de "democratización" que ha registrado el consumo del vino en esta país Latinoamericano.

Hace 20 años el consumo de esta bebida estaba exclusivamente asociado a los hogares de los A y B (que representaban en torno al 10 % del total del país); en la actualidad hay una cierta demanda para este tipo de productos en el nivel C (el cual representa alrededor del 30 % de la población total del país).

A la par de esta evolución, en el perfil del consumidor peruano se ha producido también una variación en el volumen y el tipo de demanda de vino.

Mientras que, hasta hace unos 15 años, la mayor parte de los vinos consumidos en el país eran de una calidad baja, en su mayoría dulces y de producción local, últimamente se han venido importando vinos extranjeros como los españoles, de un alto valor añadido y con un precio medio-alto.

Así, en la actualidad, el grueso de las importaciones se dirige a un segmento de población con nivel socioeconómico medio-alto. "Al existir una mayor demanda de vino, se han ensanchado sus canales de distribución y se ha hecho más asequible el acceso al producto, tanto en disponibilidad y variedad como en precio".

En cualquier caso, también en el mercado peruano, se trata de un producto al que le falta mucho por crecer, y falta romper la costumbre de que su consumo es solo para casos y eventos especiales, de hecho, añade Elías D. íaz, "se debe aprovechar que la gastronomía peruana es una de las más reconocidas del mundo y que puede saborearse mejor acompañada de un buen vino".

Brasil y Perú, son dos países a tener en cuenta, por tanto, por las bodegas españolas que acudirán a hacer negocio a Fenavin.

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