Exigen detener el deterioro de las lagunas de Charco Salado y Prado Redondo

'Ojos del Guadiana Vivos'  afirma que ambos parajes están siendo objeto de múltiples agresiones sobre las que las administraciones "deben actuar, no sólo para frenar este deterioro, si no para comenzar con las pertinentes tareas de recuperación"

Exigen detener el deterioro de las lagunas de Charco Salado y Prado Redondo
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La Asociación 'Ojos del Guadiana Vivos' ha exigido este domingo, coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial de los Humedales, detener el deterioro que sufren dos pequeños humedales de la provincia de Ciudad Real, las lagunas de Charco Salado y Prado Redondo.

Miembros de esta asociación, integrada por investigadores, científicos y naturalistas, han señalado a Efe que ambos parajes están siendo objeto de múltiples agresiones sobre las que las administraciones "deben actuar, no sólo para frenar este deterioro, si no para comenzar con las pertinentes tareas de recuperación".

Han recordado que a finales de la década de los sesenta del siglo pasado la superficie natural húmeda de La Mancha superaba las 25.000 hectáreas, comprendiendo las Lagunas de Ruidera, las Tablas de Daimiel con sus zonas pantanosas y numerosas lagunas, algunas de origen fluvial, que sostenían una amplia diversidad de especies autóctonas naturales vegetales y animales.

A fecha de hoy la superficie de zonas húmedas naturales ha quedado reducida a una tercera parte y su estado ecológico "deja mucho que desear", resultado de la sobreexplotación de sus aguas superficiales y subterráneas y de las canalizaciones y ocupación de sus ríos.

Ese proceso de degradación y de falta de protección efectiva se puede ver en las lagunas de Charco Salado y de Prado Redondo "en las que el diminutivo de 'lagunillas', comúnmente aplicado en el territorio que nos ocupa, no debe entenderse como carentes de interés", han añadido.

Charco Salado es una pequeña área endorreica al norte del Guadiana, en el municipio de Carrión de Calatrava, donde se encuentra una especial vegetación adaptada a la salinidad y que está protegida por la Directiva Hábitats, solapándose en ella varias figuras de protección.

En 2015, esta lagunilla se roturó, aunque se paró in extremis, gracias a la actuación de agentes medioambientales, tras la tala de los grandes tarayes que había y la pérdida de mucha de su vegetación.

Esta pasada primavera se volvió a roturar, pero las lluvias provocaron la recuperación de gran parte de su vegetación, aunque a finales de octubre está área volvió a ararse y sembrarse.

La laguna de Prado Redondo, en el municipio de Picón, junto a la llanura de inundación del río Guadiana, está creada por unos manantiales que inicialmente alimentan un arroyo que acaba en esta laguna, tras alimentar un buen prado y olmeda en medio de un anfiteatro de montes.

Área de pastos con una clara vocación ganadera hasta hace pocos años, tornó a agraria por decisión de sus propietarios y desde entonces, han señalado, "la laguna fue más que un estorbo para las labores agrarias y ya, desde 2007, se puede apreciar en orto-imágenes, el continuo vertido de brozas y escombros al interior de su vaso lagunar, hasta conducir a su lamentable estado actual".

A finales del pasado invierno se creó una zanja bajo los manantiales y se profundizó el cauce del arroyo, y luego se aró hasta ese borde, sentenciando así prado, olmeda y laguna.

Aparte de su indudable belleza paisajística, este rincón atesora una gran riqueza botánica y faunística, y en pocos lugares se reúne tantos ecosistemas naturales de interés, con encinar, manantiales, olmeda, pastizal-juncal, una laguna con su orla de vegetación y una llanura de inundación fluvial bien conservada que cuenta con especies en peligro de extinción y otras difíciles de encontrar en toda la comunidad.

Tanto Charco Salado como Prado Redondo "requieren una protección efectiva e inmediata, y la recuperación de su primitivo aspecto", han concluido. 

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