martes 31.03.2020

Condenan a 7 años a un empresario por un delito de abusos sexuales a empleada

e considera probado que el acusado, que regenta una fábrica de conservas en este municipio, abusó de su empleada cuando esta comenzó a trabajar en su empresa

En la imagen de archivo la Audiencia Provincial de Ciudad Real donde se celebró la vista contra el condenado
En la imagen de archivo la Audiencia Provincial de Ciudad Real donde se celebró la vista contra el condenado

La Audiencia Provincial de Ciudad Real ha condenado a una pena de siete años de prisión a un empresario de Piedrabuena (Ciudad Real), J.L.M., por un delito continuado de abusos sexuales en la persona de su empleada.

Según la sentencia hecha pública este viernes por la Audiencia Provincial de Ciudad Real, se considera probado que el acusado, que regenta una fábrica de conservas en este municipio, abusó de su empleada cuando esta comenzó a trabajar en su empresa.

El procesado también ha sido condenado a no aproximarse a la denunciante a una distancia inferior a 200 metros, así como de comunicación por cualquier medio, contacto escrito verbal o visual, durante el tiempo de quince años y a indemnizarle con 18.000 euros por los daños morales y secuelas producidos.

La sentencia considera probado que el empresario y gerente de esta empresa, en fechas indeterminadas, pero comprendidas entre julio de 2016 y de abril de 2017, vino realizando de forma continuada, con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, comportamientos de índole sexual no consentidos sobre la víctima, con insinuaciones verbales y tocamientos que le realizaba sorprendiéndola por detrás.

Pese a su negativa, el empresario actuaba de esta forma cuando la empleada estaba realizando su trabajo en la cocina o en otros lugares cómo el almacén o los vestuarios.

Estos tocamientos los realizaba el procesado por encima de la ropa, en pechos, glúteos y cintura, si bien en alguna ocasión llegó a tocarle el pecho por dentro de la camisa, llegándole a desabrochar el sujetador y desprendiéndosele un tirante.

En una ocasión, cuando la empleada se encontraba en la cocina frente a los fogones desempeñando sus tareas laborales, la abordó por detrás y girándola sin su consentimiento introdujo el dedo por la vagina.

La empleada finalmente fue despedida de la empresa cuando en abril de 2017 fue requerida y se negó a ir a limpiar a la casa particular del empresario, que justificó esta petición en que en la empresa en esas fechas no había trabajo que desarrollar. 

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