Piden sostenibilidad en la gestión del agua para conservar los humedales

La Asociación Ojos del Guadiana Vivos ve necesario "un cambio radical en el modelo de gestión, cumplir la Directiva Marco del Agua y aprender y aplicar el concepto de huella hídrica"
La sequía en Las Tablas de Daimiel compromete el futuro del porrón pardo - EFE/Beldad
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La Asociación Ojos del Guadiana Vivos ha propuesto, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de los Humedales, trabajar por la sostenibilidad en la gestión de las aguas en el Alto Guadiana para recuperar y asegurar la conservación futura de los humedales manchegos.

En un comunicado de prensa, remitido este lunes a Efe, el colectivo ha señalado que los problemas de gestión del agua se deben resolver dentro de la demarcación de la subcuenca del Alto Guadiana y para ello es necesario "un cambio radical en el modelo de gestión, cumplir la Directiva Marco del Agua y aprender y aplicar el concepto de huella hídrica".

La asociación, que tiene como misión apoyar a las administraciones para lograr la protección real de los diversos ecosistemas en un buen estado ecológico, ha recordado que la subcuenca del Alto Guadiana incorpora una apreciable diversidad de humedales naturales de importancia internacional.

Las Lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel son los humedales más destacados, pero también son relevantes las laguna de Manjavacas, de Alcázar de San Juan, de Pozuelo de Calatrava, de Pedro Muñoz o El Hito, entre otras, además de humedales artificiales como la Laguna de La Veguilla o el embalses de Gasset.

Tal abundancia y la geo/biodiversidad asociada a los mismos justificó su declaración como Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda hace treinta años, ha señalado.

Sin embargo, la mala administración y pésima gestión de sus aguas desde hace algunas décadas ha derivado en su degradación, propiciando un grave problema sostenibilidad.

Ojos del Guadiana Vivos ha considerado que no se puede cuestionar que en la administración de las aguas es prioritario el abastecimiento de la población con las aguas de mejor calidad y de las fuentes más cercanas, y que, como dice la legislación, siguen en prioridad los caudales ecológicos y las necesidades de los ecosistemas que soporta este subsistema hidrogeológico.

Sin embargo, ha advertido de que la realidad es que los ríos de esta subcuenca han perdido caudales y recursos hídricos por la sobreexplotación de las aguas subterráneas y superficiales en tal cantidad, que ahora no pueden abastecer a la población ni mantener los ecosistemas naturales, lo que ha llevado a que se quiera poder trasvasar 50 hm3 anuales de agua desde otra cuenca hidrográfica.

De esta cantidad, 30 hectómetros serían para abastecer de agua potable a la población, y otros 20 "para mantener semiviva la biodiversidad de las zonas húmedas de la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda".

El trasvase, ha apuntado, se vertería a unos arroyos mermados por la sobreexplotación de las aguas subterráneas, perdiéndose, parcialmente, de modo que sólo serviría para recargar los acuíferos sobreexplotados y no para salvar ecosistemas.

Una circunstancia que entienden no es asumible cuando históricamente la población de todo este territorio se ha abastecido de sus propias aguas superficiales y subterráneas, "quedando centenares de hectómetros cúbicos de recursos disponibles para otros usos" e ignorando con esta idea "que son los ecosistemas la fuente de la riqueza, relegarlos a una función estética o simbólica".

La asociación ha apuntado que se opone a más pozos y a más trasvases desde otras cuencas, y ha advertido de que el verdadero problema sigue siendo la sobreexplotación debida principalmente a la transformación del cultivo de viñas en vaso a viñas de espaldera, y a la sustitución de cultivos tradicionales de secano por otros de regadío que exigen grandes cantidades de agua.

Este problema ha derivado en el exceso de producción de uva tras esa transformación, hasta el punto de que no hay suficiente demanda para tanto vino, ni siquiera ofreciendo el litro por debajo de 0,5 euros en el mercado a granel.

Esto ha llevado en la última campaña a destilar 9 millones de hectolitros de vino para transformarlo en alcohol, lo que supone un gran derroche de agua "que debe conocer la sociedad", ha apuntado la Asociación Ojos del Guadiana Vivos, que ha pedido racionalidad y armonización a las políticas del agua y de la agricultura para garantizar el futuro de los humedales. 

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