martes 21/9/21

Acusado de homicidio en Albacete dice que golpeó en situación de "miedo insuperable"

En la sesión J.P.R. se ha mostrado arrepentido y ha pedido perdón, mientras que J.M.P. ha explicado durante su declaración que era adicto a la cocaína, que primero le vendía el padre de la víctima y después el fallecido, y ha agregado que un mes antes de los hechos, en agosto de 2017, estando de baja por una lesión de la espalda, consumía “como un pozo sin fondo”
Con la elección del jurado comienza el juicio contra un policía local acusado de la muerte del colombiano Jairo R. A. en 2017, presuntamente por una deuda de drogas, y para quien el fiscal pide 15 años de cárcel por homicidio, este lunes en la Audiencia Provincial de ALbacete - EFE/ Manu
En la imagen el policía local acusado de la muerte del colombiano Jairo R. A. en 2017, presuntamente por una deuda de drogas - EFE/ Manu

El policía local de Albacete J.M.P., acusado de la muerte de Jairo R. A., presuntamente por una deuda de drogas, ha declarado en el juicio que le golpeó por “instituto” ante una situación de “miedo insuperable” cuando la víctima le dijo “ya sé dónde vives, atente a las consecuencias” en caso de que no le diera los 3.000 euros que llevaba tiempo pidiéndole.

Se ha manifestado así durante la segunda sesión del juicio, con jurado popular, que se celebra en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete, donde solamente ha accedido a declarar a preguntas de su letrado y del ministerio fiscal y no ha respondido a la acusación particular.

En esta segunda sesión también ha declarado su primo, J.P.R., acusado de encubrimiento por ayudarlo a deshacerse del cuerpo, que únicamente ha respondido a preguntas de su abogado y ha dicho que cuando su primo le confesó lo que había hecho le recomendó que se entregara.

Según el primo, quedó con él en la puerta de la Comisaría para denunciarle pero lo que ocurrió fue que J.M.P. lo recogió, fueron a por el cuerpo y después al río donde lo arrojó solamente el policía local acusado de la muerte, mientras él esperaba en el camino por si venía alguien.

En la sesión J.P.R. se ha mostrado arrepentido y ha pedido perdón, mientras que J.M.P. ha explicado durante su declaración que era adicto a la cocaína, que primero le vendía el padre de la víctima y después el fallecido, y ha agregado que un mes antes de los hechos, en agosto de 2017, estando de baja por una lesión de la espalda, consumía “como un pozo sin fondo”.

Ahora tiene 56 años y ha detallado que no consume cocaína pero que lo hacía desde los 27 años, aunque no como en los meses previos a los hechos que se juzgan.

Ha precisado que con Jairo se empezaron a dar “situaciones tóxicas” en las que le pedía dinero “por problemas personales o laborales” y que primero eran pequeñas cantidades “de 100 o 120 euros” pero que llegó un momento en que le pidió 3.000 euros y "me decía que si no se lo daba iba a dejar de suministrarme, y yo no quería perderlo”.

Del día en que ocurrieron los hechos, el 15 de septiembre de 2017, ha dicho que lo recogió y le pagó los 1.970 euros por la cocaína que le había dado días antes para la Feria de Albacete pero que fueron a su trastero porque “cuando me pide los 3.000 euros y no accedo a dárselos, la última vez le dije, a ver yo tengo ciertos aparatos en casa, vienes y los ves”.

Los 1.970 euros se los habría dejado en la guantera, de donde los recogió la víctima, en la "forma habitual" de actuar para hacer el intercambio de sustancias y dinero.

Ha explicado que la víctima accedió a ir con él al trastero por si veía algo que tenía valor y podía sacar 3.000 euros, pero al llegar dijo que nada le servía y volvió a pedirle 3.000 euros y cuando se marchaba tiró al suelo una base de metal con objetos de barbacoa y le dijo que o le daba el dinero o “atente a las consecuencias que ya sé dónde vives”.

El acusado ha relatado que en ese momento le golpeó con la intención de darle en el hombro pero al tratar de esquivar el golpe, le dio en la cabeza y cayó muerto al suelo, tras lo cual escondió el cadáver, envuelto en mantas y con tiras de cortinas en su trastero.

También ha dicho que él no tocó nada del cadáver tras el golpe ni tampoco apagó el móvil de la víctima, pero al mismo tiempo ha precisado que allí no había otra persona que pudiera hacerlo por lo que desconoce lo que pasó.

El policía local ha dicho en el juicio que actuó por “miedo” al ver que podía estar en peligro su familia y que no tenía intención de matarlo “ni era nada premeditado de antes” y ha señalado que priorizó seguir libre para poder cuidar a sus padres, ambos enfermos, “hasta que me detuvieran, porque sabía que los compañeros harían su trabajo”.

De hecho, no había pensado en cómo deshacerse del cadáver hasta que empezaron las quejas de los vecinos por el olor “porque esos días yo estaba muy medicado, por los problemas de espalda, y no podía pensar”.

En su declaración también ha dicho que fue su primo el que le indicó en qué parte del río podía tirar el cadáver, algo que ha negado después el primo, quien ha dicho que el acusado conocía la zona por hacer rutas en bici por este terreno.

El juicio, programado para dos semanas, se retomará este miércoles.

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