Más de 3.000 personas consolidan la macro rave ilegal en Albacete sin incidentes

Vista de la rave ilegal en el pantano del Cenajo, en la provincia de Albacete - EFE/Miguel Andújar
La macro rave instalada junto al embalse del Cenajo entra en su segundo día plenamente asentada bajo la vigilancia de 300 agentes de la Guardia Civil. La concentración reúne ya a más de 3.000 personas llegadas de toda Europa, que han levantado una ciudad improvisada entre Férez y Hellín, mientras el dispositivo policial advierte de un cambio meteorológico con lluvia y nieve en las próximas horas.

La gran rave de Año Nuevo que desde el pasado miércoles se celebra de forma ilegal en el entorno del embalse del Cenajo, en la provincia de Albacete, ha entrado en su segundo día plenamente consolidada, sin que se hayan registrado incidentes y bajo un amplio dispositivo de seguridad coordinado por la Guardia Civil. Lo que comenzó a principios de semana como un movimiento discreto de vehículos se ha transformado ya en una auténtica ciudad efímera sobre ruedas, habitada por miles de personas llegadas de distintos puntos de Europa.

Según han informado fuentes de la Guardia Civil, la noche del jueves al viernes y la jornada de este viernes han transcurrido “con normalidad y sin incidentes”, bajo la vigilancia de alrededor de 300 agentes desplegados en un operativo especial en el que participan efectivos de las comandancias de Albacete, Murcia, Guadalajara, Toledo, Valencia, Sevilla y Zaragoza. El dispositivo se mantiene activo tanto en el entorno inmediato del asentamiento como en las vías de acceso y comunicación próximas.

El Instituto Armado ha subrayado que continúa vigente el cerco perimetral establecido desde el inicio de la concentración para impedir nuevos accesos de vehículos al núcleo de la rave, así como los controles de seguridad destinados a garantizar la movilidad y la protección de los vecinos de las localidades cercanas.

Vigilancia permanente y control del tráfico

Uno de los puntos más sensibles del dispositivo policial es la carretera AB-408, que conecta el cruce de la CM-412 con la CM-3217. En este tramo, el estacionamiento masivo de furgonetas, coches y camiones en los márgenes ha obligado a la Guardia Civil a regular de forma constante la circulación para permitir el paso de residentes, servicios de emergencia y vehículos que se dirigen a los pueblos próximos.

La acumulación de vehículos en caminos rurales y accesos secundarios ha convertido esta zona en uno de los focos principales de vigilancia, con presencia continua de patrullas y controles móviles. A pesar de ello, las fuerzas de seguridad destacan que la circulación básica se ha mantenido y que no se han producido situaciones de riesgo relevantes.

Alerta por cambio meteorológico y dificultades de acceso

A este amplio despliegue se ha sumado en las últimas horas una advertencia expresa por un cambio meteorológico. La Guardia Civil ha alertado a los asistentes de la rave ante la llegada de lluvia y nieve en las próximas horas, una circunstancia que podría complicar la situación logística y de seguridad en el entorno del embalse.

Según han trasladado las fuerzas de seguridad, la previsión de meteorología adversa a partir de este sábado incrementa las dificultades para un eventual desalojo, especialmente teniendo en cuenta que en estos momentos no se puede acceder al lugar con coche debido al colapso de los caminos rurales, el barro acumulado y los controles establecidos en los accesos.

Las estimaciones oficiales sitúan ya la concentración entre 3.000 y 3.500 personas, cuya permanencia en la zona podría prolongarse hasta los días 6 o 7 de enero, si las condiciones meteorológicas lo permiten.

De un intento frustrado a una concentración imparable

Los primeros movimientos de esta macrofiesta se detectaron en la noche del martes, cuando numerosos vehículos comenzaron a concentrarse en el entorno del embalse del Cenajo. En ese momento, la Guardia Civil consiguió impedir el asentamiento inicial, lo que provocó un desplazamiento masivo de los participantes hacia el municipio de Tobarra.

La llegada de la caravana de furgonetas y camiones sorprendió a los vecinos de la pedanía de Cordovilla, donde durante la madrugada del martes al miércoles se vivieron momentos de desconcierto ante el volumen de vehículos y personas que atravesaron la zona. Las fuerzas de seguridad lograron disolver la concentración en ese punto, evitando que se estableciera de forma permanente.

Sin embargo, horas después, los raveros regresaron al pantano del Cenajo y fue entonces cuando, a última hora del miércoles 31 de diciembre, comenzaron definitivamente la fiesta. Desde ese momento, la afluencia no ha dejado de crecer, pese a los controles establecidos y a los intentos de disuasión en los accesos.

Durante la noche de Nochevieja, el dispositivo policial llegó incluso a bloquear accesos a municipios cercanos, lo que provocó largas colas y obligó a cientos de personas a dormir en sus vehículos tras quedar atrapadas durante horas en caminos estrechos y carreteras secundarias.

Una ciudad improvisada entre viñedos y olivares

En apenas unas horas, la ribera del Cenajo se transformó en un asentamiento multitudinario. Entre viñedos y olivares de la Sierra del Segura se han instalado más de una decena de escenarios de música electrónica, carpas de circo, focos de gran potencia y zonas diferenciadas para acampada, descanso y actividades paralelas.

A lo largo de kilómetros de caminos embarrados se suceden tiendas de campaña, mesas con camping gas, puestos de comida, venta de manualidades y merchandising. DJs de distintos países pinchan música techno en sus propios sistemas de sonido, mientras la música retumba en las cañadas empedradas del entorno natural del embalse.

Las matrículas de los vehículos evidencian la dimensión internacional del evento. República Checa, Dinamarca, Alemania, Bélgica, Francia o Reino Unido son solo algunos de los países de origen de los asistentes, muchos de los cuales han recorrido miles de kilómetros para participar en la cita, considerada una de las raves más conocidas del continente europeo.

Un grupo de voluntarios, en su mayoría procedentes de Italia, se encarga de dirigir a los recién llegados para evitar nuevos atascos antes de la caída del sol. La propia organización paraliza la música de los escenarios durante algunas franjas horarias con el objetivo de coordinar la llegada masiva de participantes y reducir el colapso de los accesos.

“No es solo música, es un estilo de vida”

Los participantes defienden la iniciativa como algo más que una simple fiesta. Una joven francesa llegada desde la campiña bretona relata que ha pasado cuatro días conduciendo para acudir por segundo año consecutivo a la cita y disfrutar de la música techno que hace vibrar la Sierra del Segura.

Explica que, a diferencia de ediciones anteriores, la organización se ha realizado mediante contactos personales y el boca a boca, evitando aplicaciones de mensajería para impedir que la ubicación se filtrara con antelación. Ese sistema, sin embargo, no evitó los problemas iniciales con las fuerzas de seguridad.

Muchos asistentes pasaron horas —e incluso más de un día completo— atascados en senderos estrechos tras los intentos de bloqueo policial. “Han intentado detenernos, pero éramos demasiados. Solo venimos a pasarlo bien y a bailar”, afirma la joven, convencida de que permanecerán en la zona “una semana o lo que haga falta”.

Otros raveros relatan viajes maratonianos desde distintos puntos de España y Europa, colas de más de diez horas para acceder al recinto improvisado y una Nochevieja celebrada dentro del vehículo, comiendo las uvas en mitad del camino. Todos coinciden en una misma idea: “esto no es solo música y fiesta, es un estilo de vida libre”.

Hablan de una comunidad autogestionada, donde cada grupo se hace cargo de su campamento, colabora con la organización y recoge su basura. Bolsas de residuos cuelgan de muchos retrovisores como símbolo de ese compromiso, mientras los voluntarios coordinan las llegadas para evitar nuevos colapsos.

La mirada de los vecinos y la normalización de la convivencia

La llegada masiva de raveros provocó inicialmente preocupación y alarma en los pueblos cercanos, especialmente en Férez, una localidad de apenas 600 habitantes situada a pocos kilómetros del epicentro de la fiesta. La visión de cientos de vehículos atravesando el municipio de madrugada generó incertidumbre entre los vecinos.

El alcalde de Férez, Francisco Javier Jaime Espinosa, reconoce que en un primer momento hubo inquietud, pero asegura que con el paso de las horas la situación se ha normalizado. “La gente ahora está tranquila y contenta”, señala, destacando el comportamiento ejemplar de los participantes.

El regidor admite que resulta difícil determinar cuántas personas permanecen en la zona, apuntando a “miles” de asistentes, sin que exista una cifra oficial cerrada. Aun así, subraya que no se han producido incidentes y que muchos vecinos incluso se acercan al entorno de la rave por curiosidad.

Según explica, los raveros suelen detenerse en el municipio para abastecerse de comida, agua y productos básicos antes de regresar al campamento, lo que ha contribuido a normalizar la convivencia y a disipar los temores iniciales.

Un fenómeno con precedentes en Castilla-La Mancha

La macrofiesta del Cenajo no es un hecho aislado en la región. Hace justo un año, otra rave no autorizada se celebró durante seis días en las proximidades del aeropuerto de Ciudad Real, congregando a miles de personas en furgonetas y autocaravanas procedentes de distintos países europeos.

Todo apunta a que el actual asentamiento podría prolongarse también durante varios días más. De hecho, pese a la presencia permanente de la Guardia Civil y de unidades de la Policía Nacional movilizadas durante los primeros desplazamientos, docenas de vehículos siguen sumándose a la acampada improvisada.

Algunos asistentes aparcan a varios kilómetros de distancia y acceden a pie, cruzando viñedos con linternas frontales para sortear los accesos vigilados, mientras otros colaboran retirando piedras de caminos en desuso para ampliar las zonas de estacionamiento.

Una fiesta que sigue creciendo bajo vigilancia

Al caer la noche, la mayoría de los raveros se congrega en los escenarios principales, rodeados de espectáculos circenses, concursos de rap y eventos secundarios. Las luces proyectadas en el cielo y la música electrónica marcan el ritmo de una fiesta que, por el momento, sigue creciendo y desarrollándose sin incidentes, ahora también condicionada por la previsión de lluvia y nieve en las próximas horas.

La Guardia Civil mantiene el dispositivo activo y no descarta ajustes en función de la evolución de la concentración y de las condiciones meteorológicas. Mientras tanto, el embalse del Cenajo continúa siendo el escenario de una de las mayores raves de Año Nuevo celebradas en España, convertida ya en una ciudad improvisada que ha alterado por completo la rutina de esta zona rural de Albacete.

Rais Millán, ravero de Barcelona asistente de la 'Big Fucking Party' que se celebra en Férez - EP/Víctor Fernández