sábado 11.07.2020

El Gobierno rebaja la tensión mientras decide si pide una nueva prórroga de la alarma

En un tono más sosegado para no ahondar más en la polémica, Iglesias ha reconocido que se equivocó cuando en el Congreso acusó a Vox de querer dar un golpe de Estado, lo que provocó la salida airada de la comisión del portavoz de este partido, Iván Espinosa de los Monteros
Pablo Iglesias, María Jesús Montero y José Luis Escrivá, durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros
Pablo Iglesias, María Jesús Montero y José Luis Escrivá, durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros

Después de dos días de duros reproches, el Gobierno y, en especial, el vicepresidente segundo y líder de Podemos, Pablo Iglesias, han querido rebajar este viernes la tensión y no caldear más el ambiente, en víspera de que Pedro Sánchez comunique si solicita una nueva prórroga del estado de alarma.

En un tono más sosegado para no ahondar más en la polémica, Iglesias ha reconocido que se equivocó cuando en el Congreso acusó a Vox de querer dar un golpe de Estado, lo que provocó la salida airada de la comisión del portavoz de este partido, Iván Espinosa de los Monteros.

Aunque ha eludido pedir perdón porque según él, dijo "la verdad", el vicepresidente ha admitido que no tenía que haber caído en "una provocación", porque su rifirrafe provocó que se quitara "el foco" sobre el objeto de su comparecencia ante la Comisión de Reconstrucción del Congreso.

"Hoy no me volveré a equivocar -ha recalcado-. El tema hoy es el ingreso mínimo vital", ha dicho en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.

Iglesias también ha eludido comentar desde el atril de Moncloa la polémica decisión de su partido de firmar un manifiesto junto con ERC, Junts per Catalunya, PNV y EH Bildu, que reclama la libertad de los dirigentes independentistas catalanes Jordi Cuixart y JordiSànchez.

"La posición de mi partido ya la conoce usted. Aquí comparezco como vicepresidente y no me toca hacer comentarios al respecto", ha zanjado.

Frenazo en la escalada verbal en un momento en el que el Gobierno mantiene contactos con los distintos grupos políticos para explorar la viabilidad de solicitar una nueva prórroga del estado de alarma, aunque, de momento, no ha tomado ninguna decisión firme.

"La salud está por encima de cualquier otra cuestión", ha asegurado la ministra portavoz, María Jesús Montero, que ha adelantado que de pedirse esa sexta prorroga, la anunciaría el propio presidente, Pedro Sánchez, en su habitual comparecencia de los sábados.

Si Pablo Iglesias ha reconocido que se equivocó con el tono en el Congreso, este viernes ha sido el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, quien ha acusado al Gobierno central de "buscar provocaciones y enfrentamientos con la oposición".

Sin embargo y al mismo tiempo, ha advertido de que "ningún compañero" de su partido o de cualquier otro debería caer "en los intentos del Gobierno de crispar y provocar".

Feijóo, que ha lamentado los últimos "espectáculos parlamentarios", se refería, a preguntas de los periodistas, a la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, protagonista de un agrio rifirrafe este pasado miércoles en la Cámara Baja.

"Cometemos un grave error si contestamos a las provocaciones de un Gobierno que perdió los papeles y creo que ningún compañero debe entrar en ese juego, aunque sólo sea por respeto a los cerca de 30.000 fallecidos y a los ciudadanos que temen por su futuro o han perdido su empleo", ha alertado.

Quien sí ha defendido a Álvarez de Toledo ha sido la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que preside José María Aznar.

La fundación ha tachado a Iglesias de "tipo" crecido en la bronca y "populista agresivo" y ha subrayado que la portavoz del PP puede estar tranquila ante las acciones judiciales que prepara el padre de Pablo Iglesias por haberle llamado terrorista, porque goza de inmunidad parlamentaria.

Más información en vídeos 
Comentarios