jueves 21/1/21

España, como el resto de Europa, con la actividad parlamentaria a medio gas

Apenas hay ejemplos de cierre, más allá de la situación del parlamento británico, y también son pocos los que han optado por celebrar plenos y comisiones de manera telemática
España, como el resto de Europa, con la actividad parlamentaria a medio gas
España, como el resto de Europa, con la actividad parlamentaria a medio gas

España no es ninguna excepción en el panorama del parlamentarismo europeo en el actual momento de crisis sanitaria, ya que la mayoría de los países han seguido con sus Cámaras abiertas, aunque con una actividad limitada básicamente a la pandemia y con restricciones de asistencia de sus diputados.

Apenas hay ejemplos de cierre, más allá de la situación del parlamento británico, y también son pocos los que han optado por celebrar plenos y comisiones de manera telemática.

Después del parón inicial que se acordó en el Congreso, con los primeros casos de la COVID-19 entre los diputados, la Cámara ha ido recuperando su actividad, prácticamente vinculada a las necesidades legislativas de la pandemia, pero desde la semana pasada celebra también sesiones de control al Gobierno, a raíz de la presión que ha hecho la oposición para exigir cuentas al Ejecutivo.

Solo Ciudadanos y JuntsxCat han reclamado, sin éxito, que los plenos fueran por videoconferencia para impedir los contagios, según argumentaban, y dar ejemplo a una ciudadanía que lleva confinada desde que el 15 de marzo entró en vigor el estado de alarma.

La vía telemática tampoco ha calado entre nuestros socios de la Unión Europea, donde solo Rumanía recurre a la tecnología para celebrar sus sesiones, ya que Holanda aunque realiza casi toda su actividad por vídeo y vota telemáticamente, mantiene algunos encuentros presenciales a los que solo pueden asistir un diputado por grupo.

El Parlamento de Gran Bretaña, estado con un pie fuera de la UE, de momento tiene suspendidas las sesiones desde el 26 de marzo y prevé retomar el martes su labor, con una solución tecnológica para facilitar el trabajo a distancia.

Salvo el legislativo británico, la mayoría de los Parlamentos europeos ha optado por funcionar a medio gas y con recortes drásticos a la presencia de sus representantes, como ha hecho también España, que solo permite un máximo de un 10 por ciento de diputados por grupo parlamentario, tanto en los plenos como en las comisiones, y ha generalizado el voto telemático.

Italia y Francia, que junto a España son los países más castigados por el virus, han limitado su actividad a la aprobación de los decretos urgentes derivados de la emergencia sanitaria con recortes también en la presencia de sus representantes.

La cámara italiana, que no contempla el voto telemático, solo permite que acudan un sexto de cada partido y la francesa solo un diputado por fuerza política.

En Portugal han optado por un funcionamiento muy similar y solo se reúnen para aprobar iniciativas que tienen que ver con el coronavirus, reduciendo la presencia en los plenos a un quinto de la Cámara (46 de un total de 230 diputados), que aumentan hasta 116 para las votaciones, aunque para no coincidir en el hemiciclo votan por turnos.

Grecia reúne a su Parlamento una vez a la semana con una representación máxima de tres representantes por grupo.

Las Cámaras de Alemania y Austria están trabajando con normalidad, aunque con menos diputados en ambas, para cumplir con la distancia social de seguridad, igual que hacen en Suecia, Dinamarca o Polonia.

También siguen con sus sesiones de forma regular en el Parlamento Europeo, en las que participan los eurodiputados que continúan en Bruselas si bien todas las votaciones, estén o no estén en la capital, son por correo electrónico.

Sí se ha habilitado la vía telemática para la mayoría de las comisiones.

Fuera de las fronteras comunitarias, Rusia, el país más grande del planeta, mantiene una actividad parlamentaria circunscrita solo a lo que tiene que ver con el coronavirus y celebra sus votaciones de manera telemática.

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