El reinado de Felipe VI: 1.000 días de apertura, reformas y retos institucionales

El Rey Felipe VI pide 'no escatimar esfuerzos' en la lucha contra el terrorismo - EFE
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Por Carlos Pérez Gil y Ramiro Fuente

Felipe VI cumple el martes mil días de reinado en los que ha impulsado la transparencia y austeridad de la Corona, ha promovido su apertura a todos los sectores de la sociedad y ha afrontado retos institucionales como un prolongado e inédito bloqueo político y el creciente desafío independentista en Cataluña.

Todo ello sin olvidar las turbulencias del caso Nóos, que no han cesado tras la absolución de la infanta Cristina y la condena de Iñaki Urdangarin y ante las que no dudó en retirar a su hermana el título de duquesa de Palma, un gesto que puso de relieve el distanciamiento entre ambos y visualizó su disposición a "velar por la dignidad" de la Corona y "preservar su prestigio".

Los compromisos de renovación asumidos en aquel discurso de proclamación no tardaron en convertirse en iniciativas concretas y, así, al anuncio de que las cuentas de la Casa del Rey serían sometidas a una auditoría externa siguió la publicación de las retribuciones de sus altos cargos, los contratos y convenios suscritos y el grado de ejecución de sus presupuestos.

El Rey prohibió además para los miembros de la Familia Real aceptar regalos que comprometan la dignidad de sus funciones y recibir préstamos sin interés o servicios en condiciones ventajosas, al tiempo que estableció un código de conducta para garantizar que trabajadores y altos cargos de la Casa actuaran con austeridad, ejemplaridad y honradez.

A estas medidas sin precedentes sumó el recorte de su propio sueldo, cuando bajó un 20 por ciento la asignación que percibía el jefe del Estado para situarla en niveles coherentes con las retribuciones de responsables de altas instituciones españolas, presidentes de Repúblicas representativas y otros monarcas europeos.

No menos importantes para su determinación a encarnar "una Monarquía renovada en un tiempo nuevo" fueron los cambios que tanto él como la Reina Letizia introdujeron en su agenda para acercar la Corona a todo tipo de sectores y colectivos de la sociedad española.

Así, víctimas del terrorismo, Fuerzas Armadas, empresarios, académicos, científicos y deportistas han tenido ocasión de compartir con los Reyes sus problemas en la misma medida que jóvenes emprendedores y voluntarios de ayuda a discapacitados, afectados por la crisis, representantes de religiones minoritarias, víctimas de violencia machista y colectivos de gais, lesbianas y transexuales.

Entre otras novedades destacó la forma en que celebraron el primer aniversario de la proclamación, cuando cedieron el protagonismo a ciudadanos anónimos condecorados por su conducta ejemplar, y su decisión de abrir el Palacio de Marivent a las autoridades baleares y dar vía libre a la futura apertura de sus jardines al público.

Y estos primeros mil días han sido testigos de un escenario político inédito en la democracia, cuando Felipe VI propuso en enero de 2016 a Mariano Rajoy como candidato a la investidura y el vencedor de las elecciones declinó la propuesta, una insólita situación que desembocó en diez meses de Gobierno provisional.

La agenda de actividades del jefe del Estado adoptó un perfil más bajo, pero su papel constitucional fue clave para el desarrollo de un proceso en el que firmó la disolución de las Cortes tras una brevísima legislatura y durante el que se concentraron cinco rondas con portavoces políticos y dos investiduras fallidas.

Cataluña es una prioridad en la acción de Felipe VI, como lo demuestra que ha sido con creces la Comunidad que más veces ha visitado en este tiempo, 20, la primera de ellas con un discurso en el que manifestó su objetivo de "hacer más presente todavía a la Corona en esta tierra" para transmitir "mensajes de respeto, entendimiento y convivencia".

Tras Cataluña, Andalucía es la que ha recibido más a menudo al Monarca, en doce ocasiones, y el País Vasco destaca con ocho estancias de Felipe VI, quien, desde que sucedió a su padre, ha viajado al menos una vez a todas las comunidades, si bien aún le quedan algunas provincias, además de Ceuta y Melilla.

Su agenda internacional acumula ya 35 viajes desde que acudió al Vaticano apenas diez días después de su proclamación y en ella destacan dos Cumbres Iberoamericanas, las tres últimas Asambleas Generales de la ONU y tres visitas de Estado (Francia, México y Portugal), a las que pronto se sumarán Japón y Reino Unido, así como el encuentro con Barack Obama en el Despacho Oval de la Casa Blanca.

El desgaste de la imagen de la Corona en la última etapa de don Juan Carlos, marcada por el caso Nóos y su viaje a Botsuana, parece restañado con Felipe VI a tenor de las encuestas del CIS, ya que en junio de 2014 la Monarquía era uno de los tres principales problemas para el 1,1 por ciento de la población, mientras que en el sondeo de esta misma semana incluso ha desaparecido del listado.

La última vez que el CIS preguntó por el grado de confianza en las principales instituciones del Estado fue en abril de 2015, cuando los ciudadanos dieron a la Corona una nota de 4,34, frente al 3,72 de un año antes, y un 57,4 por ciento de los consultados respaldó la tarea de Felipe VI.

También se ha consolidado y ampliado en este tiempo la agenda propia de doña Letizia, cuya condición de embajadora especial de la FAO para la Nutrición y sus nuevas responsabilidades en Cruz Roja, la FAD y el Patronato de Discapacidad se han sumado a sus tradicionales compromisos en materia de salud, integración social y defensa de los derechos de la infancia y la mujer.

VALORACIONES DE LOS GRUPOS POLÍTICOS

Por otra parte, PP, PSOE y Ciudadanos consideran que Felipe VI ha desarrollado su labor hasta ahora de forma "ejemplar" y ha contribuido a la "renovación" que prometió el día de su proclamación, mientras que Podemos y sus confluencias creen que su reinado ha sido "continuista" y no ha cumplido las expectativas.

Los portavoces de estos partidos se han pronunciado, en declaraciones a EFE, sobre los primeros mil días de reinado de don Felipe, que se cumplen el próximo martes.

El PP ha destacado que a pesar de la "gran complejidad" de la etapa política y económica que ha tenido que afrontar, el Rey ha actuado de "una manera ejemplar", según su portavoz adjunto en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro.

En línea con lo que anunció en su proclamación el 19 de junio de 2014, Bermúdez de Castro cree que don Felipe es "fiel exponente del compromiso de lealtad institucional, de cercanía y renovación" y "simboliza y garantiza la unidad de España y la defensa de los intereses generales".

El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, ha sostenido que Felipe VI está desarrollando su tarea con "rigor, dedicación y profesionalidad", además de haber apostado por "la apertura, la transparencia y la austeridad" de la Casa Real.

Además de elogiar que actuara de forma "responsable e imparcial" durante la etapa del Gobierno en funciones, Hernando valora que don Felipe haya "preservado a la Jefatura del Estado de un asunto tan difícil como el caso Nóos", manteniendo "un absoluto respeto" por la acción de los jueces.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha calificado de "positiva y esperanzadora" la labor del Rey al coincidir en que ha representado "el liderazgo y la renovación" y ha garantizado "la continuidad y la estabilidad institucionales", además de "la unidad que el país necesita en este momento".

Tras remarcar que hasta ahora ha cumplido "con creces" su cometido, Rivera cree que el reto que Felipe VI tiene por delante es "ganarse al pueblo español" y mantener el "buen nivel" mostrado.

En la misma línea, el presidente del Senado, Pío García-Escudero, opina que don Felipe ha llevado a cabo "una transición absolutamente fluida" en la primera institución del Estado, "sin saltos abruptos", al tiempo que le ha insuflado "un aire moderno, más fresco y más directo".

"La estabilidad institucional de la Monarquía ha sido firmemente reforzada. Los españoles tienen muchos más motivos para confiar en la Corona", ha concluido García-Escudero.

Sin embargo, en muy diferentes términos, Podemos expresa su decepción con Felipe VI por su "continuismo" con la tarea de su padre y por "haber favorecido el proyecto de los viejos partidos y la formación de una gran coalición" para mantener a Mariano Rajoy en el poder.

"Es más evidente que nunca la necesidad ineludible de un cambio que asegure un sistema de gobierno que trabaje para las personas y no para las élites", ha reclamado la portavoz adjunta de Unidos Podemos, Ione Belarra, para quien las promesas de regeneración del nuevo reinado "se esfumaron rápidamente".

En opinión del líder de IU, Alberto Garzón, el periodo del "ciudadano Felipe de Borbón" ha constatado "la necesidad de acabar con una monarquía anacrónica en una sociedad moderna".

También crítico ha sido el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, para quien tras unos meses en los que la Monarquía "se asomaba al abismo" con don Juan Carlos y la imputación de la infanta Cristina por el caso Nóos, se ha recuperado la "normalidad" y "todo sigue igual", con Rajoy de presidente y la hermana del Rey absuelta.

Desde ERC, su portavoz, Gabriel Rufián, ha resumido el papel de Felipe VI como el del "hijo de un señor colocado a dedo por un dictador fascista, al cual nadie ha votado y que cobra 8 millones de euros -el presupuesto de la Casa del Rey- solo por su apellido".

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