Podemos vuelve a la carga contra la política migratoria de Marlaska

Los días de relativa calma en el Gobierno tras la salida de Pablo Iglesias parecen haber llegado a su fin, y Podemos vuelve a alzar la voz contra el PSOE y deja a un lado la estrategia marcada por la nueva vicepresidenta Yolanda Díaz, más partidaria de resolver los conflictos a la interna en lugar de publicitar las divergencias
Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 y candidata a la Secretaría General de Podemos, este sábado en Valencia
photo_camera La ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, en una imagen de archivo

La devolución a Marruecos de los menores que llegaron en mayo a Ceuta ha acrecentado las tensiones en el Gobierno de coalición, en el que Unidas Podemos no ha ocultado los reproches al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la propia vicepresidenta Yolanda Díaz ha intervenido para pedir al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que frene las repatriaciones.

Los días de relativa calma en el Gobierno tras la salida de Pablo Iglesias parecen haber llegado a su fin, y Podemos vuelve a alzar la voz contra el PSOE y deja a un lado la estrategia marcada por la nueva vicepresidenta Yolanda Díaz, más partidaria de resolver los conflictos a la interna en lugar de publicitar las divergencias.

De hecho, no fue ella, sino la secretaria de Organización de Podemos, Lilith Vestrynge, quien hizo público en una entrevista radiofónica que Díaz había solicitado la intercesión de Sánchez para parar las devoluciones a Marruecos de parte de los menores que entraron en Ceuta los días 17 y 18 de mayo pasado, cuando unas 10.000 personas cruzaron a esa ciudad española desde el país vecino.

En Podemos creen que, bien por motivos políticos o porque así se pronuncien los tribunales, el proceso de devolución de los menores acabará por detenerse, aunque hasta el momento el ministro lo haya defendido.

Interior ha confirmado a la Audiencia Nacional -que tramita un recurso de la Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado- que la orden de las repatriaciones "no ha sido dictada" por ese departamento, sino que la dio el Gobierno de Ceuta.

No obstante, cuando el juzgado de Ceuta ya había paralizado durante 72 horas las repatriaciones, Marlaska volvió a defender la legalidad del proceso, aunque admitió que si la Justicia observa algún "matiz" que haya que corregir en el procedimiento "se corregirá".

Para Podemos no es una cuestión de matices sino un posible incumplimiento de la legalidad, y así lo advirtió a Interior el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 el viernes pasado por escrito.

"Toda la responsabilidad de las actuaciones llevadas a cabo por la Delegación de Gobierno en Ceuta y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la repatriación de estos niños y niñas desde la ciudad de Ceuta al Reino de Marruecos es única y exclusivamente del Ministerio del Interior", explicitó el Ministerio de Ione Belarra en una carta.

Según han explicado a Efe fuentes de ese departamento, el responsable de Interior "por ningún medio y en ningún momento" se ha puesto en contacto con su compañera de gabinete, pero el propio Marlaska aseguraba en una entrevista que sí había tenido comunicación con Belarra y también con su equipo.

Llueve sobre mojado en esta disputa, porque la gestión de Marlaska en materia de inmigración ya fue centro de desencuentros en el pasado, el más grave de todos en noviembre, cuando Podemos Canarias pidió la dimisión de Marlaska por la gestión de la crisis migratoria y su oposición a trasladar a la Península a los migrantes que se hacinaban en el archipiélago.

En aquél momento, la formación de Iglesias presionó contra lo que consideraba una imagen nefasta para un Gobierno de izquierdas que en su opinión debía convertirse en un referente europeo de acogida. Pero, consciente de que no tenía fuerzas para ganar la partida, acabó por dirigir el foco hacia los desencuentros con el PSOE en la ley del alquiler.

Ahora la situación es diferente: no solo Podemos, sino también las ONG y el Defensor del Pueblo han cuestionado la devolución a Marruecos de los menores.

Además, quizás en esta ocasión Podemos sí ha encontrado en la migración un terreno propicio para aplicar la estrategia heredada de Iglesias de la "guerra de guerrillas", consistente en medir muy bien las fuerzas y dar solo las batallas en las que el partido minoritario del Gobierno cree que puede hacer avanzar su línea.

El modo de actuar es, primero, expresar sus pretensiones en el seno del Gobierno y, si son desatendidas, hacerlas públicas hasta lograr un acuerdo.

La vicepresidenta Díaz, discreta y partidaria de que los conflictos entre los socios se resuelvan en privado, ha marcado un nuevo estilo más dialogante que, por lo que se vislumbra, tendrá que convivir con las pretensiones de Belarra y Podemos de confrontar al PSOE sin complejos.

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