domingo 26.01.2020

Despliegue policial en el aeródromo de Ocaña ante la sospecha de que venía Puigdemont

El Ministerio del Interior alega que fue un "control rutinario"

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Según informan Raquel Tejero y Cynthia D. Nobile en exclusiva en OKDIARIO, Policía y Guardia Civil han realizado este domingo un gran despliegue en el aeródromo de Ocaña (Toledo) ante la sospecha de que Carles Puigdemont podía llegar en un avión privado procedente de Bruselas. Unos 100 efectivos, según fuentes policiales, han participado en una operación que al final sólo ha sido una falsa alarma.

OKDIARIO ha tenido acceso en exclusiva a las imágenes del dispositivo. La aeronave en la que supuestamente iban a llegar Puigdemont y los ex consellers que le acompañan en su fuga a la capital belga tenía fijado su aterrizaje a las cinco de la tarde. El vuelo provenía del aeropuerto de Charleroi Bruxelles Sud de Bruselas.

A lo largo de la tarde se ha hecho muy visible el dispositivo en el pequeño aeródromo, con una veintena de agentes esperando el aterrizaje y, siempre según fuentes policiales, más de 80 distribuidos por los aledaños. La  gran mayoría de agentes iban de paisano para que el dispositivo no levantase sospechas.

El plan estaba claro si Puigdemont y los ex consellers llegaban: detenerlos  en el aeródromo situado a 64 kilómetros de Madrid y trasladarlos al cuartel de Ocaña para después ponerlos a disposición del Tribunal Supremo. 

La llegada del vuelo ha provocado la lógica expectación y ha puesto a todos los efectivos policiales en alerta. En cuanto el avión ha aterrizado, varios  agentes han comprobado que los ocupantes nada tenían que ver con los golpistas fugados. Se trataba de varios cazadores belgas que viajaban a España para pasar unos días de vacaciones.

OKDIARIO ha hablado con ellos y no han ocultado su sorpresa por el gran despliegue policial que se han encontrado a su llegada, admitiendo incluso que se habían asustado “un poco”.

El aparato en el que supuestamente podía llegar Puigdemont es un avión ligero, con un monomotor turbohélice de ala baja, con capacidad para llevar a bordo nueve pasajeros y un parámetro STOL (de sus siglas en inglés Short Take-Off and Landing), es decir de despegue y aterrizaje cortos.

El aeródromo de Ocaña tiene dos pistas de aterrizaje. Una de ellas de asfalto y otra de tierra compactada. Una de las características de esta base es que se trata de un aeródromo ‘no controlado’. Es decir, no cuenta con una base de control aéreo ni oficina aeroportuaria. Los vuelos se autocontrolan a través de una frecuencia. Algo que facilita los planes de alguien que quisiera llegar de forma discreta, como podía ser el caso de Puigdemont.

UN "CONTROL RUTINARIO"

Por otra parte, la Guardia Civil afirma que desplegó este domingo un "control rutinario" en el aeródromo toledano para identificar a los pasajeros de un avión privado que había despegado desde Bélgica, comprobando que en la aeronave viajaban siete personas aficionadas a la caza, según han informado a Europa Press fuentes del Instituto Armado.

En concreto, en el avión viajaban dos pilotos de nacionalidad rusa y francesa y cinco ocupantes, tres varones belgas y dos mujeres de nacionalidad belga y española.

Fuentes del Ministerio del Interior aseguran que este Departamento no activó ninguna alerta especial por este avión y que el despliegue, a 48 horas de la posible investidura de Carles Puigdemont, se enmarcó en las funciones atribuidas a las Fuerzas de Seguridad sobre control de pasajeros aéreos.

Los agentes de la Guardia Civil fueron alertados por la Oficina de Tráfico Aéreo de la llegada de un avión con un pasaje no identificado que había despegado en Bruselas y que sí contaba con la pertinente autorización de vuelo y aterrizaje en Ocaña, municipio situado a unos 65 kilómetros al sur de Madrid.

Los cinco ocupantes resultaron ser aficionados a la caza. Tras ser identificados, la Guardia Civil también llevó a cabo un control de sus armas, comprobando que todo estaba en orden. El vuelo provenía del aeropuerto de Charleroi Bruxelles Sud de Bruselas y aterrizó en Ocaña a las cinco y media de la tarde.

La inspección de este avión se llevó a cabo a menos de 48 horas de la sesión de investidura que se ha fijado para este martes en el Parlament de Cataluña. El Tribunal Constitucional acordó por unanimidad este sábado suspender la sesión de investidura si no se celebra con la asistencia del candidato Carles Puigdemont.

El Pleno del Constitucional exige además que Puigdemont acuda con autorización del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que es el que mantiene viva la orden de busca y captura que se ejecutará si pisa suelo español.

El Ministerio del Interior ha reforzado el dispositivo policial para evitar la entrada del candidato a la reelección. La Policía Nacional realizó la semana pasada inspecciones en el subsuelo del Parlament y ha reforzado las vigilancias en fronteras aéreas, terrestres y marítimas. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha reconocido que existe una vigilancia para que Puigdemont "no pueda entrar ni en el maletero de un coche".

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