miércoles 14/4/21

Fundadores de Cs dan la cara por Arrimadas pero no todos apoyan su estrategia

Han decidido hacerlo de cara a las próximas elecciones catalanas, la primera oportunidad electoral que tiene el partido naranja para intentar levantar, aunque sea con una derrota controlada, la catástrofe electoral que Cs sufrió con Rivera el 10N de 2019
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante su intervención tras la reunión ordinaria del Consejo General de la formación naranja este sábado
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante su intervención en una reunión ordinaria del Consejo General de la formación naranja - Archivo

Destacados fundadores de Cs, como Francesc de Carreras y Xavier Pericay, abandonaron el partido por discrepancias con Albert Rivera, otros, como el dramaturgo Albert Boadella, no dejaron de apoyar al líder caído, pero pese a sus diferencias con Inés Arrimadas todos han decidido tirar del carro.

Han decidido hacerlo de cara a las próximas elecciones catalanas, la primera oportunidad electoral que tiene el partido naranja para intentar levantar, aunque sea con una derrota controlada, la catástrofe electoral que Cs sufrió con Rivera el 10N de 2019.

No todos confían ciegamente en Arrimadas, pero sí le dan "un voto de confianza" a una gestión que apenas lleva un año de recorrido, asegura a Efe De Carreras, que fue uno de los que empezó a promover el comunicado de la semana pasada en apoyo de Ciudadanos.

De Carreras, que se dio de baja en el partido por diferencias con la decisión de Rivera de no facilitar la investidura de Pedro Sánchez, es de los que más defienden la estrategia de Arrimadas. "Lo está haciendo bien", asegura al valorar que haya resituado al partido en el centro, tras el escoramiento a la derecha que impuso el anterior presidente naranja, sobre todo "a partir de la foto de Colón", lamenta.

Ahora Cs, explica, se comporta como lo que debe ser, "un partido centrado y bisagra", dice, con capacidad para poder influir en la política.

Pese a valorar el liderazgo de Arrimadas, De Carreras no se plantea volver a afiliarse a esta formación, pero les seguirá votando porque cree que es una fuerza útil y necesaria en Cataluña donde sigue existiendo "un vacío" de ese voto moderado no nacionalista. Y eso es algo que -afirma- comparten la gran mayoría de la quincena de intelectuales y profesores universitarios que promovieron la creación del partido.

Otro de los fundadores de Cs, el actor y dramaturgo Albert Boadella, nunca ha renegado de Rivera y siempre ha respaldado el famoso veto a Sánchez, que finalmente abocó al país a la repetición electoral de noviembre, e incluso que buscara la complicidad de Vox.

Pero sí cree que se equivocó al no demostrar a los electores que Sánchez no tenía intención alguna de llegar a un acuerdo de investidura.

Al contrario que Arrimadas, que ha intentado llegar a un acuerdo con el secretario general socialista, explica a Efe, y ha conseguido que todo el mundo viera "que no podía hacer nada con él".

También Rivera cometió otro error, piensa Boadella, que fue pensar que Cs podría ser un partido de mayorías como el PP o el PSOE y en ningún momento contempló la opción de que pudiera ser un partido llave.

Arrimadas parece que sí ha entendido este papel y, según Boadella, Cs debe aspirar a tener entre 20 y 30 escaños porque si pretende ser una fuerza de mayorías perderá entonces su esencia.

Para él, Cs es la única formación que "se puede votar con dignidad", pero reconoce que su votante "es de morro fino" y a la mínima se descuelga del proyecto: "no tiene la fidelidad del PP o del PSOE porque no es un electorado de ortodoxias y no responde a directrices ideológicas excesivas".

El más reticente con el camino de la nueva dirección es el escritor y exportavoz de Cs en Baleares Xavier Pericay, que se alejó de la formación por no compartir la estrategia "hipercentralizada" de Rivera ni su inclinación a la derecha.

Finalmente se dio de baja este pasado año por no compartir el apoyo de su partido a la prórroga de seis meses del estado de alarma, que lo interpretó como "una carta blanca" a Sánchez.

Tampoco le gustó, aunque ya se había dado de baja, lo que para Pericay fue inicialmente una claudicación de Cs al callar ante la enmienda en la ley educativa por la que el castellano dejaba de ser lengua vehicular.

Lo hizo para seguir en la negociación de los Presupuestos, aunque luego Arrimadas rectifico, cuenta a Efe.

"Todo este juego me parece muy peligroso y veo que el rumbo es muy errático", asegura, si bien considera que ha sido acertado por parte de Arrimadas buscar ese espacio de centro y tratar de recuperar a los electores que se marcharon.

Alejado totalmente de la política, tampoco piensa en volver a afiliarse, pero sí decidió dar el paso de apoyar a Cs ante los comicios catalanes porque sigue opinando que "es la mejor opción del constitucionalismo".

Pero que nadie se equivoque, advierte, porque no es un espaldarazo ni a la trayectoria de la formación ni a su dirección actual, manejada por tres personas, critica Pericay, al afirmar que no solo no se ha resuelto los problemas que había de democracia interna sino que han empeorado.

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