domingo 29/11/20

El secretismo del PP sobre el voto en la moción de censura eclipsa la soledad de Vox

"La estrategia es la que es", "En política nunca nada es definitivo" o "Toca esperar" han sido las expresiones que ha empleado Gamarra para evitar anticipar qué hará el PP este miércoles y el jueves, cuando haya que votar la moción
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado (iz), y el líder de Vox, Santiago Abascal (d), conversan en la Cámara Baja - Archivo
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado (iz), y el líder de Vox, Santiago Abascal (d), conversan en la Cámara Baja - Archivo

El secretismo que mantiene el PP sobre su voto en la moción de censura ha logrado eclipsar la soledad de Vox en defensa de la iniciativa contra el Gobierno de Pedro Sánchez, ya que está previsto sólo el sí de sus 52 diputados.

Faltan menos de 24 horas para que en el Congreso empiece un debate del que se sabe todo menos la posición que adoptará el principal partido de la oposición.

El PP tiene 88 escaños, es el grupo de la oposición con más presencia, pero su portavoz, Cuca Gamarra, no ha desvelado este martes ni el voto de la formación ni si intervendrá su líder, Pablo Casado.

Primero en una entrevista en TVE a primera hora de la jornada y luego en la rueda de prensa que ha dado en el Congreso después de la Junta de Portavoces, no ha aportado novedad alguna.

"La estrategia es la que es", "En política nunca nada es definitivo" o "Toca esperar" han sido las expresiones que ha empleado Gamarra para evitar anticipar qué hará el PP este miércoles y el jueves, cuando haya que votar la moción.

Tampoco ha concretado si la dirección del grupo parlamentario se reunirá este martes con la del partido para tomar una decisión.

Sí ha dicho que serán Casado y su plana mayor los que determinen el voto y el papel a cumplir a partir de mañana, pero aquí han terminado las precisiones de la portavoz del Congreso.

El mensaje que desde ayer lunes transmite el PP es que la moción de censura no es una prioridad. La de Vox es una iniciativa abocada al fracaso en todos los aspectos, no sólo en la votación, como ha sostenido Gamarra este martes.

Aunque los populares votaran a favor de la moción, seguiría sin fructificar, ya que quedaría aún lejos de la mayoría absoluta (176 diputados) necesaria, tal y como establece el reglamento del Congreso.

El sí está descartado, pero no la abstención o el no. En este dilema se mueve el PP, y la lectura política se resume así: una abstención contentaría al electorado más enfadado con el Gobierno de coalición, mientras que el rechazo definiría un perfil propio y abriría distancia con Vox.

La dirección de los populares tiene intención de reservar su decisión hasta el mismo momento en que uno de sus diputados tome la palabra en el debate, lo que podía ocurrir el jueves.

El orden de las sesiones sobre la moción de censura comienza con la intervención de uno de los diputados firmantes del texto de Vox, al que seguirá la exposición del programa de gobierno del candidato alternativo a la Presidencia del Gobierno.

El diputado por Barcelona Ignacio Garriga iniciará el debate el miércoles a las 9.00 y hablará sin límite de tiempo, al igual que Santiago Abascal.

Pedro Sánchez o cualquiera de sus ministros podrá intervenir cuando lo desee. De los planes del Gobierno ha trascendido que el presidente hablará, al igual que el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, pero no se sabe cuándo lo harán.

La pretensión de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, es incluir una pausa cuando terminen las intervenciones de Vox y la réplica del Ejecutivo, si es que se produce.

Tras ello, desfilarán por la tribuna de oradores los representantes de los grupos de menor a mayor número de escaños, lo que podría situar el turno del PP el jueves.

Dos días durará el debate, tras lo que se fijará una hora de votación. Por primera vez en la historia habrá voto telemático en una moción de censura, una consecuencia de la limitación de aforo en el hemiciclo, acordada en el 50 por ciento de cada grupo.

Sin embargo, el portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, ha avanzado que los 52 diputados de su partido estarán presentes cuando el jueves llegue la hora de votar.

Serán los únicos síes, ya que ningún otro grupo se posicionará del mismo modo. Todos los portavoces así lo han confirmado, entre ellos el adjunto del grupo de Cs, Edmundo Bal, para quien, al revés, el Gobierno "Frankenstein" de PSOE y Unidas Podemos "va a salir más fuerte".

Hay coincidencia entre los diputados de que será un debate bronco, si bien el propio Sánchez, de visita oficial en Roma, ha destacado que acudirá a la sesión con "máxima seriedad".

Cree que será un debate "intenso", aunque espera que impere "el respeto, la racionalidad y el ejemplo" por parte de todos los representantes públicos, ha añadido.

En el arco parlamentario independentista y soberanista los ánimos no son conciliadores. EH Bildu ha abogado por crear un frente común que aísle a Vox e impida que "marque la agenda", en palabras de su portavoz, Mertxe Aizpurua.

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