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Teresa Suárez
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25/11/16

Por siempre Freddie

Por siempre Freddie

“Oh si, soy el gran farsante.
Fingiendo que me va bien.
Mi necesidad es tanta que aparento demasiado.
Estoy solo pero nadie se da cuenta”, The great pretender.

El 23 de noviembre de 1991, compareció en rueda de prensa: "He procurado mantener oculta esta situación para proteger mi vida privada y la de quienes me rodean, pero ha llegado el momento de que mis amigos y fans de todo el mundo conozcan la verdad, y espero que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos cuantos luchan por combatir esta terrible enfermedad, para luchar contra ella: tengo SIDA".

Al día siguiente falleció. Solo tenía 45 años.

No me considero mitómana, pero cuando supe de la muerte de Freddie Mercury, lloré. Fue un llanto sentido, fruto de la pena por la pérdida de alguien tan admirado. El cantante que convirtió a Queen, digan lo que digan los demás, en el mejor grupo de la historia de la música.

Nacido en 1946, fue a los ocho años, durante su estancia en el internado St. Peter's de Bombay (donde ya destacó por sus cualidades musicales), cuando este universal zanzibareño decidió cambiar su exótico nombre, Farrokh Bulsara, por ese simpático y cercano Freddie que logró imprimir, con letras doradas, en el universo reservado a los grandes genios.

¡Porque Freddie lo era!

Además de excelente músico, compositor y vocalista, destacó en las artes gráficas (en 1966, acababa de mudarse al Reino Unido, consiguió la nota más alta de la Escuela de Arte de Ealing, Londres, donde se diplomó en Diseño Gráfico).  Su gran talento se puso de manifiesto cuando, a propuesta de antiguos compañeros, formó un nuevo grupo musical (a quien él mismo bautizó como Queen) y diseñó su logo basándose en los signos del zodiaco de los componentes: dos leones (Leo) por el bajista John Deacon y el batería Roger Taylor, un cangrejo (Cáncer) por el guitarrista Brian May,  y dos hadas (Virgo) por él mismo; un lazo en forma de Q, y en medio de todo la corona de la REINA;  el ave Fénix sobre el conjunto vaticina al mundo entero la inmortalidad de la banda.

Perseguido por insistentes rumores sobre su homosexualidad, en una época en la que serlo estaba muy mal visto (y así continua, me temo, solo hay que ver, por ejemplo, lo que está pasando en Rusia), siempre se negó a hacer declaraciones sobre su identidad sexual que no ocultaba, es cierto, pero tampoco proclamaba.

¿Mi canción favorita de Queen? Sin duda alguna I want to break free, cuyo videoclip (parodiando Coronation Street, telenovela británica de la época), junto a Thriller de Michael Jackson, encabeza, en mi opinión, la lista de los mejores videos musicales de todos los tiempos.

Pero ¿por qué elegir una cuando puedes disfrutar de todas?

Con el paso del tiempo muchas de sus canciones se han convertido en auténticos himnos de masas. ¿Quieren un ejemplo incuestionable? A ver, ¿que es lo que entonan los aficionados al deporte REY, futbol por supuesto, cuando ganan sus equipoooooos? Pues, como no podía ser de otro modo, una canción de la REINA: We are the champions.

Pero no es la única: The show must go on (El show debe continuar), Another one bites the dust (Otro que muerde el polvo), We Will Rock You (algo así como Te vamos hacer estremecer), Somebody to love (Alguien a quien amar) o la impresionante Bohemian Rhapsody donde Freddie dejaba patente sus aptitudes para el bel canto, algo que, años más tarde, lo llevaría hasta Monserrat Caballé (“acabo de oír la mejor voz del mundo”, declaró Freddie cuando la vio actuar en el Royal Opera House de Londres en 1981) para interpretar juntos Barcelona, grabada en 1987, que se convirtió en el himno de los Juegos Olímpicos de 1992.

"No seré una estrella de rock. Seré una leyenda",  dicen que dijo.

No se equivocó.

¡Dios salve a la REINA!

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